EL ARTE POP DE ANDY WARHOL


El CaixaForum de Madrid exhibe una restrospectiva del artista más famoso del Arte Pop, titulada, ANDY WARHOL. EL ARTE MECÁNICO, una muestra que no deja indiferente al espectador al resultar extraordinariamente entretenida, como es propio de un estilo artístico centrado en los productos y realizado con las técnicas de fabricación propias de la sociedad de consumo. En las pinturas, las serigrafías, los carteles, los diseños para discos de vinilo, trata de convertir en arte, las imágenes que la sociedad capitalista de la segunda mitad del siglo XX presentaba en los bienes de uso cotidiano, desde una lata de salsa, hasta los retratos de los famosos, que protagonizaban la actualidad de los medios de comunicación de la época. Para Warhol, la obra de arte no es un objeto único e irrepetible, sino suceptible de ser reproducido por los sistemas mecánicos de impresión para llegar a todos los aficionados al arte.

Autorretrato, 1986

Su trayectoria artística comenzó a finales de los años cincuenta como diseñador para revistas para adquirir la fama en la década siguiente hasta convertirse en un artista fundamental del nuevo estilo surgido en la época frente al Expresionismo abstracto. Igualmente asociado a la preponderancia de Nueva York como centro mundial de arte. Las grandes fortunas se dan cita en la Ciudad de los Rascacielos y se sienten atraídas por una forma de entender la imagen que auna distintas ramas de la cultura popular. Además de pintor, Andy Warhol experimenta con el cine y mantuvo siempre el interés por la ilustración. Llegó a crear una imágenes producidas por la cultura norteamericana, donde tanto los ricos como los pobres bebían Coca-Cola, según llegó a afirmar. Se puede decir, de la misma manera, que disfrutaban y admiraban a las estrellas de Hollywood, que el retrató, especialmente a tres grandes mitos: Marilyn Monroe, Elisabeth Taylor y Elvis Presley, cuyos lienzos aparecen en la exposición.


Fundó un famoso estudio en Nueva York llamado The Factory, donde se rodeó de ayudantes para el desarrollo de su actividad creativa, a la vez que fue centro de atracción del mundo contracultural de la ciudad. Llegó a ser mánager del grupo de música, The Velvet Underground, liderado por Lou Reed, a quien diseñó la portada de su famoso álbum. Por otra parte, no descuidó sus relaciones con otros artistas emergentes de la época como Jean-Michel Basquiat o Julian Schnabel, así con otros pertenecientes a la Transvanguardia europea en los años ochenta. A principios de la década visitó España donde se expusieron sus cuadros y conoció la famosa Movida madrileña. De todo ello, muestra ejemplos la exposición igualmente. Andy Warhol creó un arte, por tanto,  asociado al momento que le tocó vivir, que le proporciónó el calificativo de icono del pop, una fama mucho mayor, según afirmó, que los 15 minutos que tendría todo el mundo en el futuro.

CORRUPCIÓN EN EL CAIRO


Si eres aficionado al cine, el género negro, el thriller policiaco, atrae sobre los demás. La novedad de la película, EL CAIRO CONFIDENCIAL (The Nile Hilton Incident), escrita y dirigida por el director sueco de origen egipcio, Tarek Saleh, es la ambientación en las calles de El Cairo. La historia se inspira en un suceso real, el asesinato de una cantante libanesa en Dubai en 2009 por el que fue condenado a muerte un importante hombre de negocios con muchas influencias con el poder. En la película, igualmente muere una cantante en un lujoso hotel de la capital egipcia, minutos después que la dejase un rico empresario de la construcción y diputado. El protagonista, el comandante, Noredin Mustafá, se encargará de resolver el caso desde ese momento siguiento las órdenes de su tío un general de la policía.


Los miembros de la policía desde los altos mandos hasta los más bajos son corruptos. Lo mismo se puede decir de la forma de administrar los asuntos del estado. Tanto unos como otros tratan de obtener beneficios al margen de su actividad concreta ya sea en la policía o en la política. El protagonista gana dinero de estorsionar y robar mientras mantiene el orden público o las investigaciones. Era la costumbre en tiempos del presidente Hosni Mubarak, que sería depuesto tras las manifestaciones de enero de 2011, conocidas como la Primavera árabe. La película se sitúa en las semanas precedentes y pone al descubierto un sistema político y económico corrupto a todos los niveles. Comprobamos tal podedumbre moral cuando el comandante Noredin decide no poner fin a la investigación del asesinato de la cantante a pesar de recibir la órden contraria.


La cantante asesinada tenía relaciones con un diputado amigo del presidente, una relación peligrosa porque ella formaba parte de una trama de chantaje a personajes ricos realizada por su manager y un club de alterne de la capital. Tal chantaje se basaba en fotografías tomadas en momentos íntimos. Proporcionaba elevados beneficios que iban a parar a la propia policía y a la seguridad del estado. La investigación del protagonista que desconoce el fondo de los hechos y las motivaciones de los distintos asesinatos que se sucederan para ocultar la trama corrupta, avanza en la dirección correcta, partiendo de la existencia de un testigo, la encargada de limpiar las habitaciones en el hotel. Al final, llegará a detener al diputado, y a descubrir que las muertes las lleva a cabo un agente secreto del propio estado en las cuales ha colaborado su tío el general.


Los días antes de los sucesos de la famosa Plaza Tahir, se caracterizan por el caos y la violencia policial. También porque los fiscales empiezan a juzgar a los miembros y amigos del gobierno que han perdido la protección que alguna vez tuvieron ante lo que pudiera pasar. En esa confusión, termina la película cuando el diputado corrupto es liberado junto a su séquito para marchar al exilio a cambio de una fuerte suma de dinero que se repartiría el protagonista y su tío el general, sin embargo, el primero no está de acuerdo y trata de hacer justicia frente a las muertes sin sentido que ha provocado este caso.

LA EDUCACIÓN EN LA PERIFERIA


Tener una buena educación, cultivar las mejores capacidades del individuo, son imprescindibles para lograr un nivel de vida aceptable en el futuro. En la infancia y en la juventud no todo el mundo dispone de condiciones favorables, igualdad de oportunidades, para tener una educación digna. No es lo mismo provenir de padres con estudios y medios económicos que de familias desestructuradas o de una inmigración económica. La sociedad tiene una idea tradicional de lo que debe ser la enseñanza o el aprendizaje en un institutos de secundaria: exigencia, disciplina, responsabilidad, esfuerzo y competitividad. Una enseñanza que gira entorno a la figura del profesor, del maestro. Sin embargo, se ha visto, que dicha forma de entenderla funciona muy bien en los centros educativos de élite, mientras aquellos situados en entornos sociales desfavorecidos o marginales, fracasa por cuanto no se adapta a unos alumnos que plantean problemas de convivencia.


La película, EL BUEN MAESTRO (Les grands esprits), escrita y dirigida por el realizador francés, Olivier Ayache-Vidal, plantea la necesidad de adaptar los metódos de aprendizaje a las circunstancias específicas de un instituto que acoge a un alumnado de menor nivel económico proveniente de la inmigración. Para ello se vale de la figura del catedrático, François Foucault, que enseña en un centro de élite en París, el Henri IV, donde analiza las grandes obras de la literatura universal a alumnos de gran nivel educativo. Un día, en la presentación del último libro de su padre, un escritor consagrado, conoce a la secretaria de la ministra de educación, cuando le oye expresar la opinión, hoy repetida, que los profesores jóvenes e inexpertos acaban en institutos de la periferia a donde deberían ir los mejores, que normalmente enseñan a los alumnos mas interesados.


El protagonista, el profesor, François Foucault, acaba aceptando ser trasladado a un centro de la periferia para impartir clase y estudiar las condiciones de la enseñanza allí, demostrar que no está equivocado con sus opiniones. De esta manera, se ocupará durante un año como tutor, de un grupo de alumnos de lo que en España equivaldría a 2º de secundaria, de 13 y 14 años. Al principio le resulta difícil. Son alumnos indisciplinados, de bajo nivel educativo, poco centrados en las tareas dentro y fuera del aula, de los que apenas puede escribir su nombre, la mayoría de origen africano, pero hace un gran esfuerzo por aprendérselos. Cualquier explicación de los contenidos, no da resultado, como cuando les enseña lo que son los epítetos.


 Pronto descubre la razón de las dificultades del aprendizaje para el que no vale demostrar solo que son incapaces o faltos de nivel formativo. Emplea la actividad del anagrama, en la que los alumnos tienen que formar palabras a partir de las letras de otras. Divide el aula en dos grupos, en unos se pueden fácilmente descubrir, en otros, no se puede en las dos primeras palabras, salvo en la tercera. De esta manera observa que el grupo de alumnos que tenía esas dos primera palabras de resolución imposible, en la tercera, que era sencilla, también fallaban. Estos resultados le permiten concluir que el principal problema de los alumnos es la motivación, que les impide el esfuerzo necesario para el aprendizaje. Para conseguirlo, deberán, tener buenos resultados, aunque sea a un nivel más bajo.


Desde ese momento, el profesor Foucault, adaptará su método de enseñanza a los alumnos, mirando aquello de positivo que descubre en ellos. No le importará que a veces copien las respuestas o los textos si de esa forma consigue sus objetivos. Empleará la obra, Los miserables, de Victor Hugo, para educarles a hablar y escribir mejor, y colaborará con la profesora de Historia, Caroline, para integrar los contenidos, organizando una excursión al Palacio de Versalles de París. Les evalúa de forma positiva siempre, si observa responsabilidad y motivación, no de forma negativa para recordar el retraso educativo que presentan. Al final, el protagonista consigue el éxito frente a los profesores jóvenes, incluso que no se expulse definitivamente del instituto a Seydou, su alumno más problemático, que se había hecho un selfie, junto a su novia, encima de la cama de Luis XVI,  y había escapado corriendo por el famoso Salón de los Espejos. Terminado el curso académico, en la despedida, le recomedará que siga aprendiendo para tener un futuro mejor.

LA FOTOGRAFÍA DE GABRIEL CUALLADÓ

Autorretrato en camiseta, Madrid, 1960

La Sala Canal Isabel II de la Comunidad de Madrid organiza la exposición, CUALLADÓ ESENCIAL. GABRIEL CUALLADÓ. FOTÓGRAFO(1925-2003), una muestra sobre su obra a lo largo de su vida, especialmente entre los años 50 y 70. El artista valenciano fue un gran renovador de la fotografía española realizada principalmente en blanco y negro, aunque en la sala nos encontramos un conjunto de polaroids en color. Llegó a pertenecer al grupo AFAL, a La Palangana y a la llamada Escuela de Madrid. A lo largo de su trayectoria recibió importantes premios que reconocieron su singular aportación personal a la imagen fotográfica, entendida más allá de un producto realista y documental, sino una visión depurada, poética de la misma.

Paris, 1962

El fotógrafo al centrarse en una particular interpretación de la realidad, de un tema, que el simplifica con la cámara, llega a alcanzar lo artístico de forma plena. Las calles de París o las del Rastro de Madrid, tienen una visión diferente con su mirada hasta cierto punto oculta y secreta. Tal forma de proceder se puede interpretar como la manera que tiene Cualladó de alejarse de la visión directa o normal, para alcanzar otra, la artística o elaborada, más enriquecida en significados ,y elegante para el espectador. Por otra parte, su mirada no se fija en un mundo extraordinario, sino el ordinario de las gentes que visitan un museo, que pasean por las calles, o sus seres queridos. No necesita grandes acontecimientos para crear una imagen sobresaliente. Los momentos depurados, sublimes, los puede alcanzar fácilmente por su talento artístico, de tal manera, que es el único que puede fijarse en esos momentos que pasan fugaces.

Punto de vista en el Museo Thyssen, Madrid, 1993-1994

Cualladó emplea el blanco y negro muy rico en matices, jugando con las luces y las sombras, realzando el contraste de las figuras. Captar determinadas imágenes instantáneas le obliga a emplear múltiples encuadres, donde el motivo principal, no ocupa un lugar destacado. Igualmente, no resulta, por la búsqueda creativa de esa imagen depurada, y a la vez, más valiosa, la nitidez o precisión del enfoque. Por tanto, la obra de Cualladó, presentada en esta exposición que recorre su trayectoria, se manifiesta intemporal, en el que las obras más tempranas y las más recientes tienen en común, ese actractivo artístico y de búsqueda creativa. Un ejemplo destacado para aquellos interesados en el arte fotográfico.

PASADO Y PRESENTE JUNTO AL MAR


Los seres humanos cambian según pasa el tiempo. A ello se une las circunstancias personales y los lugares donde habitan. El presente es producto de las circunstancias vividas en el pasado. Existe un nexo de unión entre ambos mantenido por los vínculos familiares y sociales. El paso del tiempo, por tanto, implica cambios inevitables, lentos o rápidos, que transforman los espacios que conociste de joven, y las forma de entender el mundo entre una época y otra. A los efectos del paso del tiempo, a sus cambios positivos y negativos, está dedicada la película, LA CASA JUNTO AL MAR (La villa), escrita y dirigida por el realizador francés, Robert Guediguian., en la que los miembros de una familia regresan a un pueblo situado en una cala cerca de Marsella, para repartir los bienes de su padre enfermo.


Uno de los hijos, Armand, cuida del restaurante, la casa y del padre dependiente tras un infarto. Angéle, una famosa actriz, vuelve al pequeño pueblo tras veinte años ausente después de morir su hija ahogada en el puerto. Joseph, el otro hermano, viene de París, ya jubilado junto a su joven pareja con la cual se va a separar. Una vez reunidos, se inicia un periodo de recuerdo de lo vivido en aquél lugar cuando eran jóvenes antes de tomar una decisión de lo que será su futuro a partir de ese momento. Constatan como el paso del tiempo los ha hecho más viejos. Cómo la antigua solidaridad entre los vecinos del pueblo se ha transformado en individualismo. Añoran aquellos tiempos felices, pero rechazan aquellos hechos, que les llevó a partir lejos.


La película muestra el presente junto al pasado. La única hija de Angéle, se levantó de noche medio dormida y cayó al agua del mar para coger un muñeco que se le había caído, ahogándose. Desde ese momento, no volvería a ver a su padre al culparle de la tragedía. Ella se siente mayor, pero se abre al amor con un joven pescador que le admiraba desde niño. Joseph recuerda el tiempo como trabajador en una fábrica y de las lucha para mejorar las condiciones sociales. Un tiempo distinto al presente donde impera la fractura social, la desigualdad, sin protección social. La población europea envejece, lo que ha propiciado el fenómeno de la inmigración, que llega en pateras desde en norte de África, huyendo de la miseria y de la guerra. 


La película apuesta por recobrar las relaciones solidarias y los espacios humanos, familiares del pasado. Aceptar el paso del tiempo que deja sus huellas con la enfermedad y la vejez, pero abrirse a los nuevos vecinos, a aquellos niños y jóvenes que necesitan ayuda, un futuro feliz. Así lo hacen los protagonistas, que en vez de entregar a la policía a los recién llegados, les acogen, sin la desconfianza de pensar en una amenaza, sino, al contrario, por ser una ayuda, una nueva esperanza para sus propias vidas.

LAS FOTOGRAFÍAS DE ED VAN DER ELSKEN

Autorretrato, Paris, 1952

La Fundación Mapfre de Madrid organiza la exposición sobre el artista audiovisual, ED VAN DER ELSKEN, uno de los fotógrafos más importantes de Holanda en el siglo XX. En la muestra se reúnen imágenes fotográficas, contactos, películas, libros y documentos, que permiten al espectador hacerse una idea significativa de toda su obra. Su larga trayectoria se inicia en la ciudad de París en 1950 y termina con su muerte por cáncer en 1990. Son hechos importantes porque siempre implicó su vida personal y su actividad artística, como motivo e inspiración. Así, su última película, que se puede ver en parte en las sala madrileña, fue autobiográfica y narraba la lucha contra la enfermedad letal. Llevaba como título, Bye, y era una despedida de lo que él quiso captar con con sus cámaras, la vida misma.

Groenburgwal, Amsterdam, 1956

Van der Elsken tuvo un gran talento creativo y una motivación curiosa y experimental. La mayoría de sus fotografías son el blanco y negro, pero siempre, desde muy temprano empleó, a diferencia de otros fotógrafos, el color. Trabajó en varios campos: la fotografía de calle, como reportero de acontecimientos políticos, otros de carácter social o artístico. La vida al completo en la que incluyó la suya propia. Igualmente podemos destacar entre sus objetivos el colocar a las personas, algunas de los países más distantes, como centro de su universo fotográfico, principalmente jóvenes, niños, vagabundos y parejas. Desarrolló a lo largo de su carrera un estilo directo, con frecuentes tomas frontales, muy cercanas a la gente. El resultado es una fotografía auténtica y de aspecto informal, un punto de vista alternativo al tradicional de carácter documental.

Amsterdam, 1967

En su primer libro en 1956, Una historia de amor en Saint-Germanin-des-Prés, utilizó el formato de las fotonovelas, mezclando autobiografía y ficción, texto e imágenes, algunos de los elementos claves que mantendría posteriormente. El París de la posguerra, cuando comenzó su carrera, se vió reflejado en numerosas imáges que luego años después publicaría. Ámsterdam, la ciudad donde residió la mayor parte de su vida, fue escenario de muchas de sus fotografías de carácter periodístico y de la vida diaria de sus barrios y vecinos. Van der Elsken, de igual manera, viajó por todo el mundo, unas veces enviado por las agencias y publicaciones para las que trabajó, y otras por decisión propia. Así, en 1959, se embarcó en un viaje alrededor del mundo, visitando África, Malasia, las Islas Filipinas, Hong Kong, Estados Unidos, México y Japón, el país al que volvería hasta en quince ocasiones, fascinado por los contrastes de la vida callejera, donde chocaba la cultura tradicional y la influencia occidental.

Chica en el metro, Tokio, 1984

La dificultad de publicar los fotolibros, le llevó a desarrollar su carrera como cineasta, especializado en cortometrajes de carácter documental. La primera obra para televisión la filmó en 1963, y mostraba como las fotografías, el ambiente cotidiano de su barrio y su familia. Asi alternó las producciónes más personales con los encargos de terceros. El conjunto de estos documentales, cuyas imágenes podemos ver a lo largo del recorrido de la exposición, son, por tanto, un claro ejemplo de una personalidad creativa, arriesgada e independiente.

EL ORIGEN DEL COMUNISMO


A mediados del siglo XIX, en el comienzo de la industrialización, los trabajadores sufrían condiciones laborales muy duras. Largas jornadas, bajos salarios, ausencia de seguros médicos, empleo de niños, que impedían tener un mínimo nivel de vida aceptable. Por otra parte, muchos de los campesinos del centro de Europa, sufrían la represión de los señores feudales por el solo hecho de recoger algunas ramas rotas en el bosque para poderse calentar. Frente al liberalismo económico todavía en plena ebullición de la primera revolución industrial, los proletarios y los campesinos empobrecidos, apenas tenían organizaciones sociales y políticas que les defendieran. Un grupo de periodístas y jóvenes filósofos intentaron solucionar con distintas teorías y propuestas esas duras condiciones de vida.


Los protagonistas son, así, dos jóvenes revolucionarios. Karl Marx, hijo de un judío converso alemán y Friedrich Engels, hijo, a su vez, de un empresario del textil en Manchester, que van a proponer una base teórica revolucionaria para solucionar la precaria situación del proletariado. La película, EL JOVEN KARL MARX, dirigida por Raoul Peck, nos cuenta los años previos a su concrección en 1848, en el llamado El Manifiesto del Partido Comunista, resumido en la frase, Proletarios del mundo ¡uníos!. Por primera vez, la clase obrera participaría en una de las oleadas revolucionarias del Viejo Continente, tras la burguesía, con un cuerpo de ideas propio de ella, que luchaba por la transformación radical de la organización social y política, lo que suponía, por aquellas fechas, una profundización democrática y la apertura del sistema de gobierno tradicional.


La película muestra la historia del encuentro entre los dos escritores protagonistas, proveniente uno, del conocimiento de la clase obrera inglesa, y el otro de los ambientes, filosóficos y periodísticos comprometidos en Alemania. Llegan a conocerse personalmente en Paris donde había llegado Marx como exiliado con su mujer, una joven aristócrata de Tréveris con la que tenía una hijo. Llevan una vida sin apenas recursos, obtenidos de los artículos periódisticos que logra con dificultades publicar, situación que cambiará cuando les apoye Engels, que disponía de suficiente dinero por su trabajo en las fábricas de su padre. En la capital francesa conocerán a los personajes más relevantes y los líderes del movimiento obrero por aquellas fechas. A los defensores del socialismo utópico y de las corrientes anarquistas, Mijail Bakunin, Weitling y Proudhon, el más prestigioso.


Desde el primer momento, Marx y Engels, deciden colaborar juntos y crear una teoría revolucionaria fundamental para el proletariado. A pesar de su juventud, en los años cuarenta, ya habían realizado diferentes publicaciones. El filósofo alemán se posiciona por medio del materialismo dialéctico frente al planteamiento hegeliano, y admira las perspectivas pragmáticas de Engels sobre la clase obrera y  el análisis crítico de la teoría económica capitalista, que aquél desconocía. De esta manera, teorizarán  sobre el trabajo considerado como una mercancía que llega a tener un precio o un valor determinado según las leyes de la oferta y la demanda. El empresario busca el máximo beneficio que se obtiene de la explotación de los trabajadores mediante bajos salarios, mantenidos de esta forma, por el empleo de niños como fuerza de trabajo, que no llegan a formarse para llevar una vida mejor en el futuro.


Piensan que a lo largo de la historia ha habido grupos humanos desfavorecidos por no poseer los medios de producción: los esclavos, los siervos y los proletarios, una historia que se encuentra en constante cambio, y es necesario alterar de manera revolucionaria. Para ello hay que superar la crítica brillante pero inoperante de Proudhon en favor del socialismo, por una teoría revolucionaria llamada comunista, sustentada en la unión de toda la clase obrera para conseguir poseer los medios materiales imprescidibles para llevar una vida digna. De esta manera se pasaría, de la Filosofía de la pobreza del primero, a la Miseria de la Filosofía,  de Karl Marx, un planteamiento teórico de cambio más profundo. Desde la precisión de estas ideas en 1848 hasta la actualidad, éstas se desarrollaron de una manera y de otra, formaron parte de importantes acontecimientos históricos, que el espectador ve al final de la película en una secuencia de imágenes rápidas, desde el blanco y negro al color. Nos queda en la actualidad aquella energía de la reivindicación constante para mejorar aquellas condiciones materiales difíciles fruto de la desigualdad entre los seres humanos.

LA FORMA DEL AMOR


Unir la realidad y la fantasía puede ser un magnífico recurso para hablar del amor, la soledad y las relaciones humanas en un contexto histórico significativo. La nueva película, LA FORMA DEL AGUA, escrita y dirigida por el realizador mexicano, Guillermo del Toro, lo emplea de forma brillante al tratar la relación mágica entre una empleada de la limpieza de un laboratorio secreto y un ser anfibio, mitad hombre, mitad pez, que los norteamericanos tenían para su estudio en este lugar. Sitúa la acción, de igual manera, que en El laberinto del fauno en un conflicto histórico pasado, la Guerra Fría, donde se puede observar mejor la diferencia entre el bien y el mal, este último representado por el jefe de seguridad del recinto secreto, que tortura continuamente a este ser singular traído de un lugar apartado de la selva amazónica, y al que los nativos adoraban.


La protagonista, Elisa Esposito (Sally Hawkins), muda desde niña por el abandono y el maltrato sufrido, se enamorará de este hombre anfibio, y hará todo lo posible para liberarle de la violencia que ejercen sobre él. Para ello pedirá ayuda a su único amigo, Giles, un hombre mayor, que como ella, vive solo en un apartamento encima de un cine de barrio. También a su compañera de trabajo, Zelda, que le ayuda a comunicarse por entender el lenguaje de signos. El propósito del gobierno norteamericano es estudiar a este espécimen singular, primero vivo, y luego muerto, analizando sus órganos, sin importarle, la vigilancia férrea del jefe de seguridad. Ante su inminente muerte, Elisa y sus amigos, organizarán su puesta en libertad sacándolo en una furgoneta. Para ello contarán con la ayuda de un científico, que es un espía soviético, que trata de salvarle igualmente la vida.


Elisa llevara al hombre anfibio a su apartamento y disimulará que ella no tiene nada que ver con su desaparición del laboratorio. Sin embargo, Richard, el jefe de seguridad, no tardará en averiguar donde se encuentra, después de haber descubierto al científico ruso, y llegar a la casa de Zelda, que avisa a su amiga para que huya y lleve a cabo el plan de liberar al hombre anfibio como estaba previsto, un día lluvioso, cuando el canal se llena y la compuerta se abre al mar. Sin embargo, no sucede todo de esta manera, sino de forma en la que la violencia del perseguidor hiere mortalmente a los protagonistas, para luego revivir, tras las heridas, debajo de las aguas. Triunfa, por tanto, el amor, la relación entre el hombre anfibio, que tiene poderes sobrenaturales de sanación e inmortalidad, y Elisa, la mujer solitaria y muda, que supo forjarla desde la incomunicación y el deseo.


La película ha recibido hasta ahora máximos premios en el Festival de Venecia y en los Globos de Oro, muy merecidos para una obra que conjuga una puesta en escena que nos lleva al pasado donde la realidad se mezcla con la fantasía, cuya historia engancha desde el primer momento al espectador. También por el lenguaje poético que transmiten las numerosas metáforas que la componen. La mayor resulta de la comparación entre el agua, que es un elemento que adapta su forma a lo que la contenga, y el amor, que tendría la misma propiedad. Uno sería encarnado por el hombre anfibio/agua, que tiene el poder de sanación y la inmortalidad, y el otro por, Elisa/amor, cuyo afecto y deseo lo desposita en esa criatura sobrenatural, como podía haber sido en una persona cualquiera. Así, la forma del agua del título, sería la forma del amor.

ARCO 2018

Eugenio Ampudia, 2018

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCO mostró un año más en el mes de febrero las manifestaciones artísticas más modernas dentro del ámbito del mercado español. Un acontecimiento económico y a la vez cultural que reunió en esta ocasión unas 208 galerías de 29 países, 49 de ellas que asistían por primera vez a la feria en sustitución del país invitado dentro del espacio Futuro contruido a un nivel superior a los distintos ámbitos de cada una de las galerías, distribuidas dentro de los pabellones 7 y 9. Otras secciones fueron el Programa general, el mayoritario; Opening,  y Diálogos. A los visitantes y coleccionistas nos proporcionaron una idea de lo que se puede comprar. En general, obras con un precio medio entre 15.000 y 30.000 euros. Según el balance de resultados, las cifras nos llaman al optimismo. Tanto por las ventas como por los visitantes que se establecieron en unos cien mil.


Entre las manifestaciones artísticas sobresalió la pintura y la escultura. La fotografía y el vídeo presentaron un claro retroceso en comparación de otras ediciones. En el primer ámbito nos encontramos con obras desde los maestros más afamados, como Juan Gris o Pablo Picasso, hasta los autores más recientes. La obra del maestro malagueño, Naturaleza muerta, en la galería Leandro Navarro, se vendía por más de 2 millones de euros, una de las más caras de la feria como un calder de 1938, valorado en una cifra un poco menor. Destacó, igualmente, el número de obras de Miró a la venta, tanto de pintura como de escultura. Lo mismo se podría decir de Tapies y otros maestros del informalismo español. En este sentido decimos que ARCO no es sólo un acontecimiento económico, sino cultural en el sentido de mostrar obras de arte del pasado, adaptadas a los coleccionistas y compradores que viajaron a Madrid.


La feria siempre estuvo relacionada con los acontecimientos políticos y sociales del presente, nacional como internacional. La efervescencia cultural de la sociedad española que iniciaba su evolución dentro de la nueva democracia. La especulación desenfrenada en los momentos más álgidos del crecimiento económico y de gasto del estado, se redujo hasta casi desaparecer a raíz de la Gran Recesión vivida en el mundo. Hoy los acontecimientos están más relacionados con la crisis de los sistemas políticos de occidente, atacados por el populismo y el nacionalismo. El desarrollo tecnológico manifestado en la rapidez que proporcionan las comunicaciones de Internet y las redes sociales están modificando nuestra percepción de la realidad, y por tanto influyendo en las manifestaciones artísticas, en sus mensajes como es propio de su naturaleza.


De esta manera, la feria de este año arrancó con polémica. Una obra del artista Santiago Serra, llamada Presos políticos, directamente relacionada con el conflicto secesionista catalán, fue retirada por la galería Helga de Alvear según indicaciones de IFEMA, lo que constituyó el primer caso de censura en las más de treinta ediciones de ARCO. La organización, después de ver el escándalo causado ante un hecho sin precedentes en un país democrático, se disculpó, aunque la obra retirada nunca fue de nuevo exhibida, sino sustituída por una serie de fotografías de Thomas Ruff, que mostraban máquinas de la industria alemana. Ha sido un hecho sintomático del momento que se vive donde la libertad de expresión, en el arte y en los medios y redes de comunicación, está siendo limitada por el empleo abusivo de leyes en exceso restrictivas, además creadas para luchar contra otros propósitos.

RACISMO Y VENGANZA


El racismo fue la base esencial de la ideología nazi. La causa de millones de muertos en los campos de exterminio. Un genocidio que no ha quedado en el olvido, sino en la memoria como uno de los hechos que no se pueden volver a repetir. A pesar de la concienciación sobre estos dramáticos sucesos, la llegada de numerosos inmigrantes a Europa, y en particular, a Alemania, ha causado el resurgimiento de la violencia racista incluso en forma de atentados terroristas. Este tema lo trata la película, EN LA SOMBRA, del director  Fatih Akin, que se centra en la lucha de una mujer que pierde a su marido y a su hijo por una bomba de un grupo neonazi.


La protagonista, Katya, interpretada por Diana Kruger, estaba casada con un hombre de origen kurdo, que había estado en la carcel por tráfico de drogas. Tenían un hijo de cinco años al que un día deja con su padre en la oficina donde lleva asuntos de impuestos y de traducción. Al salir observa cómo una joven deja una bicicleta en la puerta sin encadenar, circunstancia que le advierte. Al final del día se entera que tanto su marido como su hijo habían perecido por la explosión de una bomba. Surgen numerosas dudas sobre las causas de tal sangriento atentado. Un ajuste de cuentas por el pasado delictivo del marido, que en la actualidad continuaría. Pero ella niega todo a la policía. Habían formado una familia estable con buen nivel de vida.


 La hipótesis racista es la que triunfa cuando son detenidos una pareja de jóvenes a los que ha denunciado el padre de uno de ellos cuando descubre los materiales para fabricar un explosivo y por el conocimiento de su ideología. Esta es la primera parte de la película de las tres en las que está dividida. La segunda está dedicada al juicio público al que se someten a los culpables, de los que salen libres al no hayar el tribunal pruebas definitivas contra ellos, aunque quedó demostrado sus simpatías por Adolf Hitler. La protagonista, que apenas había superado el dolor por la pérdida de sus seres más queridos, piensa en tomarse la justicia por su mano. Sabe por el juicio que un miembro de una organización extremista griega, les había fabricado la coartada por la cual habrían estado en un hotel de su propiedad. Allí decide ir para vengarse de los causantes de tanto dolor.


La investigación y venganza de Katja constituye la tercera parte, que tiene como escenario un paisaje costero frente al mar. En ese lugar se encuentra el hotel del testigo que sembró la duda al tribunal. La protagonista, tras seguirle, descubre a la pareja que había organizado el atentado en una caravana. Habían salido de Alemania para evitar la presión mediática por el juicio, todavía sin una sentencia definitiva en espera que se recurriese ante una instancia superior. Katja duda si hacerles pagar lo que hicieron con el mismo procedimiento que emplearon. Su abogado le insta a volver a Alemania para formalizar el recurso. Así se llega al final del relato sobre una violencia racista anclada en el pasado. Una violencia que se retoma de nuevo a comienzos del siglo XXI para causar terror, y que no justifica su empleo de ninguna de las maneras.