ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN


La educación permite la posibilidad de pensar y reflexionar a los jóvenes sobre la realidad que les rodea, junto a otros situados en las mismas condiciones sociales. También, tomar partido, orientar sus preferencias y prepararse para el futuro. En el mundo globalizado actual, este colectivo experimenta la seducción de los extremismos, los religiosos o los políticos, porque no les deja apenas opciones para integrarse facilmente, y les requiere mucha preparación. Ante el aburrimiento y la falta de perspectiva, el aprendizaje, les ayuda afrontar el presente y decidir mejor su vida. La película, EL TALLER DE ESCRITURA (L´Atelier), escrita y dirigida por el realizador francés, Laurent Cantet, plantea estos problemas, en un grupo de jóvenes de la ciudad de Ciotat, una ciudad portuaria de la Provenza.


Olivia, una conocida escritora, proveniente de la capital, se encargará de dirigir el taller de escritura como parte de un programa de integración social para jóvenes de distintas sensibilidades y situación social. Deberán escribir una novela policiaca. El taller de escritura tiene varios objetivos. Uno de ellos es la propia relación entre los jóvenes, unos musulmanes de origen norteafricano, otros, de origen francés, la mayoría de clase trabajadora. Mediante los debates de cómo afrontar la historia, comparan la experiencia familiar y su formación cultural. Les conduce a un relato con un crímen situado en el pasado y el presente, relacionado con la luchas obreras que se produjeron en el antiguo astillero, hoy reconvertido en un espacio para construir barcos de recreo.


Todos los integrantes del taller están de acuerdo con la historia, salvo Antoine, un joven solitario, con algunas ocupaciones temporales, que se enfrenta a la profesora y a varios miembros del grupo. La película se centra sobre todo en su actitud reactiva, de rechazo. Tiene amigos violentos que emplean armas. El preferiría escribir una novela ambientada en el puerto deportivo, exclusivamente situada en la actualidad. Le gusta el ejército y las ideas de la extrema derecha que apuesta por impulsar el nacionalismo y oponerse al mundo globalizado, que ha deteriorado la actividad económica por la competitividad que supone en todos los aspectos. Igualmente, amenaza a Olivia con una pistola para que sea consciente que la motivación de un asesinato puede ser lo más banal, y la excusa, el aburrimiento y la falta de perspectivas, que le impulsa a actuar de esta manera irracional como si en vez de actuar en la realidad material, estuvieses en un videojuego violento.

LAS FOTOGRAFÍAS DE MAGNUM

Elliot Erwin, Autorretrato, 1979

La Fundación Telefónica organiza la exposición, PLAYERS. LOS FOTÓGRAFOS DE MAGNUM ENTRAN AL JUEGO, que reúne unas 200 imágenes de 46 autores distintos de la famosa agencia fundada hace poco más de 70 años por Henri Cartier-Bresson, George Rodger y David Seymour para mostrar fotografías referidas al juego en un sentido amplio, siguiendo una estructura hasta cierto punto laberíntica. Los comisarios son los prestigiosos fotógrafos, Martin Parr, director de la agencia, y Cristina de Middel, que pretenden mostrar una perspectiva distinta de la misma. Aquella que no se centran en imágenes documentales de gran calidad, sobre importantes acontecimientos sociales e históricos, algunas hoy icónicas, sino imágenes lúdicas de personas anónimas.

Alex Webb, Chicos jugando en el parque, Cuba, Habana, 2000

En la exposición se incluyen fotógrafos de distintas generaciones. Desde Bruce Davison y Elliot Erwitt hasta las incorporaciones más recientes como Alec Soth o Christopher Anderson. Los propios comisarios muestran varios grupos de obras. Cristina García Rodero es la única representante española miembro de la agencia de la que hay ejemplos. No hay un número fijo de obras por autor. De esta manera hay unos autores con mas fotografías que otros. Elliot Erwitt es el autor mejor representado. Se combina sin ningún criterio fijo, el blanco y negro y el color. En algunos paneles se incluyen vídeos que complementan a las fotografías.

Richard Kalvar, New York Ciy, 1969

Hay variedad en los temas que captan el juego, el tiempo del ocio. Los autores fotografían a jugadores de béisbol, golf o fútbol, o una especie de rugby ancestral, el juego de la pared que Peter Marlow tomó de los alumnos de Eton. Las imágenes pueden ser también de músicos, muchos de ellos de jazz, que capturan Guy Le Querrec o Dennis Stock. También músicos noruegos de heavy metal o la muchedumbre que disfrutaba en el legendario concierto hippy de la Isla de Wight. Por otro lado, podemos ver numerosas imágenes de niños y adolescentes jugando en la calle, en los parques, en el interior de los hogares, obras de los anteriormente citados, Bruce Davison, Cristina García Rodero o Abbas. Finalmente, los propios fotógrafos juegan con los efectos visuales, buscando la complicidad del espectador, como Richard Kalvar, Mark Stuart y Carolyn Drake, entre otros. Todas las fotografías de la exposición, por tanto, representaciones de momentos decisivos, según la pretensión de Cartier-Bresson, pero esta vez, de unos hechos intranscendentes.

LA VIDA DE J.D. SALINGER


Llegar a ser un artista o escritor de prestigio o intemporal no es posible para todo el mundo a pesar de todo el esfuerzo que inviertas. Si incluyes la fama, la popularidad, entre el gran público, la dificultad es mayor, aunque ésta puede presentarse en obras de arte o literarias de mediana calidad, poco duraderas en el tiempo. La película, REBELDE ENTRE EL CENTENO (Rebel in the Rye), ópera prima del realizador, Danny Strong, trata estos temas referidos a la interesante y enigmática vida del escritor norteamericano, J.D. Salinger, autor de la archiconocida novela, El guardián entre el centeno, de ahí el título. Esta obra maestra de la literatura contemporánea, que desde su publicación tuvo un enorme éxito hasta la actualidad, fue creada y determinada por el carácter y las condiciones de la vida de su autor.


J.D. Salinger, que provenía de una rica familia de empresarios neoyorkina, fue rechazado por varias universidades por su fuerte carácter. Al negarse a seguir el negocio familiar, decidió hacerse escritor, confiado en sus aptitudes, para lo cual solicitó estudiar un curso de escritura en la universidad de Columbia, en las clases del profesor, Whit Burnett, que descubrió un talento sin depurar. En un primer momento le obsesionaba encontrar una voz propia, un estilo original, además de publicar, sobre todo para impresionar a la hija del famoso escritor de teatro nortemericano, Eugene O´Neill. Ésto lo consigue en la modesta revista literaria, Story, dirigida por este profesor, en forma de cuento breve. ´La publicación del mismo le estimularía a seguir escribiendo este tipo de pequeños relatos. En uno de ellos, destacaba un personaje llamado Holden Caulfield, que llamó la atención de su mentor, pero la relación entre maestro y discípulo se deterioró cuando el primero fracasó en la publicación de su primer libro.


Como a muchos jóvenes de su época, la Segunda Guerra Mundial, le cambió su vida. Participó en el frente desde el desembarco de Normandía y conoció las penalidades de la guerra, hasta tal punto que tuvo que estar en un hospital psiquiátrico. No dejaría en ningún momento de escribir a pesar de ser testigo de la violencia del combate, de los campos de concentración y de la muerte de su amigo. Cuando se recuperó del trauma, regresó a Nueva York para rehacer su vida. Pronto, tras divorciarse, encontró la inspiración y un cierto prestigio al conseguir ser colaborador de The New Yorker. La fama definitiva vendría con la publicación de su primera novela, que alcanzaría la categoría de obra maestra, a pesar de ser rechazada por varias editoriales, una obra en cierto modo autobiográfica, elaborada durante el conflicto bélico.



Salinger pretendía simplemente su publicación, ninguna campaña de marketing. Sin embargo, rápidamente, se convirtió en un bestseller, que le proporcionaría una fama, una exposición al público que el rechazaba, de tal manera, que tomó la decisión de dedicarse siempre a escribir, pero nunca volver a publicar durante su vida. No quería interferencias de nadie, cualquier influencia en su labor creativa hasta el punto de vivir aislado en una casa de campo, sin apenas contacto con la gente, aislado incluso también de su mujer e hijos. Así lo hizo hasta su muerte a los 91 años. La razón parece estar en la espiritualidad que practicó para serenar su mente, la búsqueda de la tranquilidad mental tras la experiencia traumática de la guerra que él nunca superó del todo, en la cual la escritura era una verdadera evasión en la búsqueda del equilibrio personal.

SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO


Los medios de comunicación  nos informan casi a diario de un suceso violento encuadrado dentro de la llamada violencia de género o machista. Un hecho en el que un hombre mata a una mujer, la mayoría de las veces en trámites de separación o con un largo historial de maltrato. La película, CUSTODIA COMPARTIDA, dirigida y escrita por el realizador francés, Xabier Legrand, cuenta un suceso de este tipo, el de una pareja recién divorciada que la juez del caso declara compartir la custodia de su hijo menor, a pesar que la madre Myriam pretendía tenerla en exclusiva para protegerle de su padre, Antoine, de carácter violento. Tanto el menor, Julien, como la hija, Joséphine, mayor de edad, le rechazan por ello. El padre hace valer su derecho a cuidar de su hijo y tenerle cada cierto tiempo, sin embargo, lo que quiere es mantener el vínculo con la madre.


Antoine no acepta el divorcio, la distancia que pone su exmujer con sus dos hijos de su parte. De esta manera, Julien se convertirá en un rehén en el conflicto. Será a través de él como logre mantenerse informado de las costumbres y el lugar donde vive la madre. Ésta, previendo el deterioro de la relación con su exmarido, se fue a vivir a una vivienda social, haciendo creer que residía en la casa de sus padres. Antoine, por tanto, no se adapta a la nueva situación, a los deseos de Myriam de rehacer su vida, de no querer mantener ninguna conversación, de apartarse definitivamente de él por la violencia ejercida contra ella y sus hijos, aunque nunca le denunció. El mantener la custodia de su hijo menor no es suficiente por los celos y la obsesión que sigue manteniendo por aquella.


La violencia en la pareja se produce, muchas veces, en pequeñas situaciones, o en circunstancias que no fueron a más. Luego surge, de repente, en un hecho trágico y definitivo. En la película queda retratado en una larga y terrorífica secuencia que empieza cuando Myriam le rechaza en el cumpleaños de Joséphine. Luego continúa cuando Antoine, armado con una escopeta de caza irrumpe en el piso de ésta en mitad de la noche. Gracias a la llamada de una vecina a la policía al oir los gritos y los disparos contra la puerta, tanto la madre como su hijo menor, logran salvar la vida refugiados en el servicio, tumbados dentro de bañera. El espectador vive, de esta forma, el terror ante la violencia irracional de un hombre que ha perdido el juicio y no le importa nada las consecuencias de sus actos. Una locura que le impide ver más allá que el odio y la sed de venganza por unos hechos de los que él es el principal responsable.

EL ARTE POP DE ANDY WARHOL


El CaixaForum de Madrid exhibe una restrospectiva del artista más famoso del Arte Pop, titulada, ANDY WARHOL. EL ARTE MECÁNICO, una muestra que no deja indiferente al espectador al resultar extraordinariamente entretenida, como es propio de un estilo artístico centrado en los productos y realizado con las técnicas de fabricación propias de la sociedad de consumo. En las pinturas, las serigrafías, los carteles, los diseños para discos de vinilo, trata de convertir en arte, las imágenes que la sociedad capitalista de la segunda mitad del siglo XX presentaba en los bienes de uso cotidiano, desde una lata de salsa, hasta los retratos de los famosos, que protagonizaban la actualidad de los medios de comunicación de la época. Para Warhol, la obra de arte no es un objeto único e irrepetible, sino suceptible de ser reproducido por los sistemas mecánicos de impresión para llegar a todos los aficionados al arte.

Autorretrato, 1986

Su trayectoria artística comenzó a finales de los años cincuenta como diseñador para revistas para adquirir la fama en la década siguiente hasta convertirse en un artista fundamental del nuevo estilo surgido en la época frente al Expresionismo abstracto. Igualmente asociado a la preponderancia de Nueva York como centro mundial de arte. Las grandes fortunas se dan cita en la Ciudad de los Rascacielos y se sienten atraídas por una forma de entender la imagen que auna distintas ramas de la cultura popular. Además de pintor, Andy Warhol experimenta con el cine y mantuvo siempre el interés por la ilustración. Llegó a crear una imágenes producidas por la cultura norteamericana, donde tanto los ricos como los pobres bebían Coca-Cola, según llegó a afirmar. Se puede decir, de la misma manera, que disfrutaban y admiraban a las estrellas de Hollywood, que el retrató, especialmente a tres grandes mitos: Marilyn Monroe, Elisabeth Taylor y Elvis Presley, cuyos lienzos aparecen en la exposición.


Fundó un famoso estudio en Nueva York llamado The Factory, donde se rodeó de ayudantes para el desarrollo de su actividad creativa, a la vez que fue centro de atracción del mundo contracultural de la ciudad. Llegó a ser mánager del grupo de música, The Velvet Underground, liderado por Lou Reed, a quien diseñó la portada de su famoso álbum. Por otra parte, no descuidó sus relaciones con otros artistas emergentes de la época como Jean-Michel Basquiat o Julian Schnabel, así con otros pertenecientes a la Transvanguardia europea en los años ochenta. A principios de la década visitó España donde se expusieron sus cuadros y conoció la famosa Movida madrileña. De todo ello, muestra ejemplos la exposición igualmente. Andy Warhol creó un arte, por tanto,  asociado al momento que le tocó vivir, que le proporciónó el calificativo de icono del pop, una fama mucho mayor, según afirmó, que los 15 minutos que tendría todo el mundo en el futuro.

CORRUPCIÓN EN EL CAIRO


Si eres aficionado al cine, el género negro, el thriller policiaco, atrae sobre los demás. La novedad de la película, EL CAIRO CONFIDENCIAL (The Nile Hilton Incident), escrita y dirigida por el director sueco de origen egipcio, Tarek Saleh, es la ambientación en las calles de El Cairo. La historia se inspira en un suceso real, el asesinato de una cantante libanesa en Dubai en 2009 por el que fue condenado a muerte un importante hombre de negocios con muchas influencias con el poder. En la película, igualmente muere una cantante en un lujoso hotel de la capital egipcia, minutos después que la dejase un rico empresario de la construcción y diputado. El protagonista, el comandante, Noredin Mustafá, se encargará de resolver el caso desde ese momento siguiento las órdenes de su tío un general de la policía.


Los miembros de la policía desde los altos mandos hasta los más bajos son corruptos. Lo mismo se puede decir de la forma de administrar los asuntos del estado. Tanto unos como otros tratan de obtener beneficios al margen de su actividad concreta ya sea en la policía o en la política. El protagonista gana dinero de estorsionar y robar mientras mantiene el orden público o las investigaciones. Era la costumbre en tiempos del presidente Hosni Mubarak, que sería depuesto tras las manifestaciones de enero de 2011, conocidas como la Primavera árabe. La película se sitúa en las semanas precedentes y pone al descubierto un sistema político y económico corrupto a todos los niveles. Comprobamos tal podedumbre moral cuando el comandante Noredin decide no poner fin a la investigación del asesinato de la cantante a pesar de recibir la órden contraria.


La cantante asesinada tenía relaciones con un diputado amigo del presidente, una relación peligrosa porque ella formaba parte de una trama de chantaje a personajes ricos realizada por su manager y un club de alterne de la capital. Tal chantaje se basaba en fotografías tomadas en momentos íntimos. Proporcionaba elevados beneficios que iban a parar a la propia policía y a la seguridad del estado. La investigación del protagonista que desconoce el fondo de los hechos y las motivaciones de los distintos asesinatos que se sucederan para ocultar la trama corrupta, avanza en la dirección correcta, partiendo de la existencia de un testigo, la encargada de limpiar las habitaciones en el hotel. Al final, llegará a detener al diputado, y a descubrir que las muertes las lleva a cabo un agente secreto del propio estado en las cuales ha colaborado su tío el general.


Los días antes de los sucesos de la famosa Plaza Tahir, se caracterizan por el caos y la violencia policial. También porque los fiscales empiezan a juzgar a los miembros y amigos del gobierno que han perdido la protección que alguna vez tuvieron ante lo que pudiera pasar. En esa confusión, termina la película cuando el diputado corrupto es liberado junto a su séquito para marchar al exilio a cambio de una fuerte suma de dinero que se repartiría el protagonista y su tío el general, sin embargo, el primero no está de acuerdo y trata de hacer justicia frente a las muertes sin sentido que ha provocado este caso.

LA EDUCACIÓN EN LA PERIFERIA


Tener una buena educación, cultivar las mejores capacidades del individuo, son imprescindibles para lograr un nivel de vida aceptable en el futuro. En la infancia y en la juventud no todo el mundo dispone de condiciones favorables, igualdad de oportunidades, para tener una educación digna. No es lo mismo provenir de padres con estudios y medios económicos que de familias desestructuradas o de una inmigración económica. La sociedad tiene una idea tradicional de lo que debe ser la enseñanza o el aprendizaje en un institutos de secundaria: exigencia, disciplina, responsabilidad, esfuerzo y competitividad. Una enseñanza que gira entorno a la figura del profesor, del maestro. Sin embargo, se ha visto, que dicha forma de entenderla funciona muy bien en los centros educativos de élite, mientras aquellos situados en entornos sociales desfavorecidos o marginales, fracasa por cuanto no se adapta a unos alumnos que plantean problemas de convivencia.


La película, EL BUEN MAESTRO (Les grands esprits), escrita y dirigida por el realizador francés, Olivier Ayache-Vidal, plantea la necesidad de adaptar los metódos de aprendizaje a las circunstancias específicas de un instituto que acoge a un alumnado de menor nivel económico proveniente de la inmigración. Para ello se vale de la figura del catedrático, François Foucault, que enseña en un centro de élite en París, el Henri IV, donde analiza las grandes obras de la literatura universal a alumnos de gran nivel educativo. Un día, en la presentación del último libro de su padre, un escritor consagrado, conoce a la secretaria de la ministra de educación, cuando le oye expresar la opinión, hoy repetida, que los profesores jóvenes e inexpertos acaban en institutos de la periferia a donde deberían ir los mejores, que normalmente enseñan a los alumnos mas interesados.


El protagonista, el profesor, François Foucault, acaba aceptando ser trasladado a un centro de la periferia para impartir clase y estudiar las condiciones de la enseñanza allí, demostrar que no está equivocado con sus opiniones. De esta manera, se ocupará durante un año como tutor, de un grupo de alumnos de lo que en España equivaldría a 2º de secundaria, de 13 y 14 años. Al principio le resulta difícil. Son alumnos indisciplinados, de bajo nivel educativo, poco centrados en las tareas dentro y fuera del aula, de los que apenas puede escribir su nombre, la mayoría de origen africano, pero hace un gran esfuerzo por aprendérselos. Cualquier explicación de los contenidos, no da resultado, como cuando les enseña lo que son los epítetos.


 Pronto descubre la razón de las dificultades del aprendizaje para el que no vale demostrar solo que son incapaces o faltos de nivel formativo. Emplea la actividad del anagrama, en la que los alumnos tienen que formar palabras a partir de las letras de otras. Divide el aula en dos grupos, en unos se pueden fácilmente descubrir, en otros, no se puede en las dos primeras palabras, salvo en la tercera. De esta manera observa que el grupo de alumnos que tenía esas dos primera palabras de resolución imposible, en la tercera, que era sencilla, también fallaban. Estos resultados le permiten concluir que el principal problema de los alumnos es la motivación, que les impide el esfuerzo necesario para el aprendizaje. Para conseguirlo, deberán, tener buenos resultados, aunque sea a un nivel más bajo.


Desde ese momento, el profesor Foucault, adaptará su método de enseñanza a los alumnos, mirando aquello de positivo que descubre en ellos. No le importará que a veces copien las respuestas o los textos si de esa forma consigue sus objetivos. Empleará la obra, Los miserables, de Victor Hugo, para educarles a hablar y escribir mejor, y colaborará con la profesora de Historia, Caroline, para integrar los contenidos, organizando una excursión al Palacio de Versalles de París. Les evalúa de forma positiva siempre, si observa responsabilidad y motivación, no de forma negativa para recordar el retraso educativo que presentan. Al final, el protagonista consigue el éxito frente a los profesores jóvenes, incluso que no se expulse definitivamente del instituto a Seydou, su alumno más problemático, que se había hecho un selfie, junto a su novia, encima de la cama de Luis XVI,  y había escapado corriendo por el famoso Salón de los Espejos. Terminado el curso académico, en la despedida, le recomedará que siga aprendiendo para tener un futuro mejor.

LA FOTOGRAFÍA DE GABRIEL CUALLADÓ

Autorretrato en camiseta, Madrid, 1960

La Sala Canal Isabel II de la Comunidad de Madrid organiza la exposición, CUALLADÓ ESENCIAL. GABRIEL CUALLADÓ. FOTÓGRAFO(1925-2003), una muestra sobre su obra a lo largo de su vida, especialmente entre los años 50 y 70. El artista valenciano fue un gran renovador de la fotografía española realizada principalmente en blanco y negro, aunque en la sala nos encontramos un conjunto de polaroids en color. Llegó a pertenecer al grupo AFAL, a La Palangana y a la llamada Escuela de Madrid. A lo largo de su trayectoria recibió importantes premios que reconocieron su singular aportación personal a la imagen fotográfica, entendida más allá de un producto realista y documental, sino una visión depurada, poética de la misma.

Paris, 1962

El fotógrafo al centrarse en una particular interpretación de la realidad, de un tema, que el simplifica con la cámara, llega a alcanzar lo artístico de forma plena. Las calles de París o las del Rastro de Madrid, tienen una visión diferente con su mirada hasta cierto punto oculta y secreta. Tal forma de proceder se puede interpretar como la manera que tiene Cualladó de alejarse de la visión directa o normal, para alcanzar otra, la artística o elaborada, más enriquecida en significados ,y elegante para el espectador. Por otra parte, su mirada no se fija en un mundo extraordinario, sino el ordinario de las gentes que visitan un museo, que pasean por las calles, o sus seres queridos. No necesita grandes acontecimientos para crear una imagen sobresaliente. Los momentos depurados, sublimes, los puede alcanzar fácilmente por su talento artístico, de tal manera, que es el único que puede fijarse en esos momentos que pasan fugaces.

Punto de vista en el Museo Thyssen, Madrid, 1993-1994

Cualladó emplea el blanco y negro muy rico en matices, jugando con las luces y las sombras, realzando el contraste de las figuras. Captar determinadas imágenes instantáneas le obliga a emplear múltiples encuadres, donde el motivo principal, no ocupa un lugar destacado. Igualmente, no resulta, por la búsqueda creativa de esa imagen depurada, y a la vez, más valiosa, la nitidez o precisión del enfoque. Por tanto, la obra de Cualladó, presentada en esta exposición que recorre su trayectoria, se manifiesta intemporal, en el que las obras más tempranas y las más recientes tienen en común, ese actractivo artístico y de búsqueda creativa. Un ejemplo destacado para aquellos interesados en el arte fotográfico.

PASADO Y PRESENTE JUNTO AL MAR


Los seres humanos cambian según pasa el tiempo. A ello se une las circunstancias personales y los lugares donde habitan. El presente es producto de las circunstancias vividas en el pasado. Existe un nexo de unión entre ambos mantenido por los vínculos familiares y sociales. El paso del tiempo, por tanto, implica cambios inevitables, lentos o rápidos, que transforman los espacios que conociste de joven, y las forma de entender el mundo entre una época y otra. A los efectos del paso del tiempo, a sus cambios positivos y negativos, está dedicada la película, LA CASA JUNTO AL MAR (La villa), escrita y dirigida por el realizador francés, Robert Guediguian., en la que los miembros de una familia regresan a un pueblo situado en una cala cerca de Marsella, para repartir los bienes de su padre enfermo.


Uno de los hijos, Armand, cuida del restaurante, la casa y del padre dependiente tras un infarto. Angéle, una famosa actriz, vuelve al pequeño pueblo tras veinte años ausente después de morir su hija ahogada en el puerto. Joseph, el otro hermano, viene de París, ya jubilado junto a su joven pareja con la cual se va a separar. Una vez reunidos, se inicia un periodo de recuerdo de lo vivido en aquél lugar cuando eran jóvenes antes de tomar una decisión de lo que será su futuro a partir de ese momento. Constatan como el paso del tiempo los ha hecho más viejos. Cómo la antigua solidaridad entre los vecinos del pueblo se ha transformado en individualismo. Añoran aquellos tiempos felices, pero rechazan aquellos hechos, que les llevó a partir lejos.


La película muestra el presente junto al pasado. La única hija de Angéle, se levantó de noche medio dormida y cayó al agua del mar para coger un muñeco que se le había caído, ahogándose. Desde ese momento, no volvería a ver a su padre al culparle de la tragedía. Ella se siente mayor, pero se abre al amor con un joven pescador que le admiraba desde niño. Joseph recuerda el tiempo como trabajador en una fábrica y de las lucha para mejorar las condiciones sociales. Un tiempo distinto al presente donde impera la fractura social, la desigualdad, sin protección social. La población europea envejece, lo que ha propiciado el fenómeno de la inmigración, que llega en pateras desde en norte de África, huyendo de la miseria y de la guerra. 


La película apuesta por recobrar las relaciones solidarias y los espacios humanos, familiares del pasado. Aceptar el paso del tiempo que deja sus huellas con la enfermedad y la vejez, pero abrirse a los nuevos vecinos, a aquellos niños y jóvenes que necesitan ayuda, un futuro feliz. Así lo hacen los protagonistas, que en vez de entregar a la policía a los recién llegados, les acogen, sin la desconfianza de pensar en una amenaza, sino, al contrario, por ser una ayuda, una nueva esperanza para sus propias vidas.

LAS FOTOGRAFÍAS DE ED VAN DER ELSKEN

Autorretrato, Paris, 1952

La Fundación Mapfre de Madrid organiza la exposición sobre el artista audiovisual, ED VAN DER ELSKEN, uno de los fotógrafos más importantes de Holanda en el siglo XX. En la muestra se reúnen imágenes fotográficas, contactos, películas, libros y documentos, que permiten al espectador hacerse una idea significativa de toda su obra. Su larga trayectoria se inicia en la ciudad de París en 1950 y termina con su muerte por cáncer en 1990. Son hechos importantes porque siempre implicó su vida personal y su actividad artística, como motivo e inspiración. Así, su última película, que se puede ver en parte en las sala madrileña, fue autobiográfica y narraba la lucha contra la enfermedad letal. Llevaba como título, Bye, y era una despedida de lo que él quiso captar con con sus cámaras, la vida misma.

Groenburgwal, Amsterdam, 1956

Van der Elsken tuvo un gran talento creativo y una motivación curiosa y experimental. La mayoría de sus fotografías son el blanco y negro, pero siempre, desde muy temprano empleó, a diferencia de otros fotógrafos, el color. Trabajó en varios campos: la fotografía de calle, como reportero de acontecimientos políticos, otros de carácter social o artístico. La vida al completo en la que incluyó la suya propia. Igualmente podemos destacar entre sus objetivos el colocar a las personas, algunas de los países más distantes, como centro de su universo fotográfico, principalmente jóvenes, niños, vagabundos y parejas. Desarrolló a lo largo de su carrera un estilo directo, con frecuentes tomas frontales, muy cercanas a la gente. El resultado es una fotografía auténtica y de aspecto informal, un punto de vista alternativo al tradicional de carácter documental.

Amsterdam, 1967

En su primer libro en 1956, Una historia de amor en Saint-Germanin-des-Prés, utilizó el formato de las fotonovelas, mezclando autobiografía y ficción, texto e imágenes, algunos de los elementos claves que mantendría posteriormente. El París de la posguerra, cuando comenzó su carrera, se vió reflejado en numerosas imáges que luego años después publicaría. Ámsterdam, la ciudad donde residió la mayor parte de su vida, fue escenario de muchas de sus fotografías de carácter periodístico y de la vida diaria de sus barrios y vecinos. Van der Elsken, de igual manera, viajó por todo el mundo, unas veces enviado por las agencias y publicaciones para las que trabajó, y otras por decisión propia. Así, en 1959, se embarcó en un viaje alrededor del mundo, visitando África, Malasia, las Islas Filipinas, Hong Kong, Estados Unidos, México y Japón, el país al que volvería hasta en quince ocasiones, fascinado por los contrastes de la vida callejera, donde chocaba la cultura tradicional y la influencia occidental.

Chica en el metro, Tokio, 1984

La dificultad de publicar los fotolibros, le llevó a desarrollar su carrera como cineasta, especializado en cortometrajes de carácter documental. La primera obra para televisión la filmó en 1963, y mostraba como las fotografías, el ambiente cotidiano de su barrio y su familia. Asi alternó las producciónes más personales con los encargos de terceros. El conjunto de estos documentales, cuyas imágenes podemos ver a lo largo del recorrido de la exposición, son, por tanto, un claro ejemplo de una personalidad creativa, arriesgada e independiente.