TESOROS DE LA HISPANIC SOCIETY

Archer Milton Huntington, José María López Mezquita, 1926

El Museo del Prado organiza una amplia exposición dedicada a las colecciones de la Hispanic Society Museum and Library de Nueva York. Constituyen el conjunto más importante fuera de la Península Ibérica de arte español y de América Latina de obras de arte y libros, representativos por su calidad y cantidad. Fueron reunidos por Archer Milton Huntington, filántropo, coleccionista e hispanista  en apenas cincuenta años con la intención de fomentar la apreciación rigurosa de nuestra cultura y profundizar en su estudio, a través del arte y la literatura. La institución abrió sus puertas en 1908 en la Ciudad de los Rascacielos desarrollando desde esa fecha esta labor sobresaliente.

Retrato de niña, Velázquez, 1638

La exposición de Madrid presenta unas 220 obras, especialmente 74 pinturas y 13 esculturas, desde la Prehistoria hasta el siglo XX, distribuidas en dos ámbitos, divididos a su vez en 10 secciones. La primera parte llega hasta el siglo XIX y supone un recorrido por la producción artística en España y Latinoamérica. Llama la atención por la riqueza y profundidad de los fondos al mostrar desde vasos campaniformes del calcolítico, mosaicos y esculturas romanas,  pinturas medievales, tejidos islámicos, hasta ejemplares singulares de su biblioteca, con importantes documentos firmados por reyes y artistas. Podemos citar  los privilegios firmados por Alfonso X el Sabio y Juan II y los escritos que llevan la firma del emperador Carlos V a su hijo Felipe II o a Tiziano, o la carta de la reina Isabel de Inglaterra.

Mapamundi, Giovanni Vespucci, 1526

La pintura del Siglo de Oro y el siglo XVIII muestra su mayor protagonismo con importantes ejemplos del Greco, Antonio Moro, Luis de Morales, Zurbarán, Murillo, Alonso Cano, Juan de Valdés Leal, Goya y sobre todo Velázquez, del que se exponen tres retratos, uno del Conde-duque de Olivares, otro de una niña, y el de Camillo Astalli. Además, se puede ver una carta de éste a Damián Gotiens. El recorrido de esta primera parte termina con el arte colonial y la sección cartográfica en la que destaca el Mapamundi de Giovanni Vespucci. 

Retrato de Juan Ramón Jiménez, Joaquín Sorolla, 1916

La segunda parte, situada en la planta superior,  es más ligera para el visitante. Ofrece una amplia selección de la pintura española del finales del siglo XIX y principios del XX, con obras de Beruete, Anglada Camarasa, Nonell, Rusiñol, Solana o Viladrich. Destaca sobre todo en esta última parte, la excepcional galería de retratos de la intelectualidad española de la época con la cual Huntington estableció relación, realizada por Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga.

AVENTURA JUVENIL


Cuando se tienen catorce años como los protagonistas de la película, GOODBYE BERLÍN, dirigida por Fatih Akin, la vida cotidiana y emocional pasa entre la familia, el centro de estudios y la relación con los amigos. Si algún elemento de ellos presenta problemas al jóven, éste puede mostrar una conducta desordenada, sin tener claro su destino. Frente a los adultos, que tienen pleno conocimiento de las normas con las cuales se rige la sociedad, el adolescente desarrollaría, si tiene problemas, una conducta muchas veces alocada, que persigue la aventura y llena la insatisfación de la rutina diaria, la soledad y el vacío por la falta de afecto. Es lo que van a experimentar, Maik, proveniente de una familia rica pero disfuncional, y Tischick, un emigrante ruso. Los dos se han conocido en el instituto.


El argumento de la película se basa en la novela exitosa de Wolfgang Herrndorf, Tischick, que tiene a estos dos jóvenes marginados como protagonistas. Pues llega el verano y no son invitados a la fiesta de cumpleaños de la chica más encantadora  de la clase por raros. Además Maik ve como sus padres le dejan sólo en su lujosa casa. A la madre la ingresan en una clínica para superar su alcoholismo y su padre se va con una joven secretaria. La situación cambia cuando se presenta un día con un coche robado el chico de origen ruso recién llegado a clase. Deciden ir a la aventura, emprender un viaje hacia el este, al país donde proviene. Empieza una auténtica road movie por el sur de Alemania llena de dificultades. Transitan sobre todo por carreteras y caminos secundarios. Les cuesta encontrar comida y duermen al aire libre al lado de un generador de electricidad donde contemplan la noche estrellada.


Les persigue un granjero airado por haberse metido con el coche por el campo de maíz y asustar a las vacas. Una familia les invita a comer en otra ocasión. Conocen a una chica vagabunda mientras buscan un tubo para robar gasoil. Conviven con ella hasta que encuentra un autobus con destino a Praga, su lugar de destino. La aventura para los dos jóvenes se frena cuando se cruzan con un policía en una carretera secundaria. Tischick huye al ser descubierto. Maik roba la bicicleta del agente. Los dos se vuelven a encontrar en el molino de viento. Desde allí, emprendren el viaje de nuevo, pero todo termina cuando sufren un grave accidente con un camión que transportaba cerdos en la autopista.


Es la primera escena de la película, y una de las últimas. Para el espectador todo ha sido un flash back, desde donde se retoma el relato hasta su la parte final. Así, conocemos que Maik se recupera de las heridas y es castigado por conducir sin carnet levemente. Desde ese momento, no volverá a ver a Tischick, que sigue con su vida marginal, robando coches y bebiendo alcohol. El se incorpora al nuevo curso en el instituto, ya famoso por la aventura que ha tenido durante las vacaciones. Todo los compañeros le respetan, no le ven como invisible, especialmente la chica de la cual estuvo enamorado. A partir de ese momento, vivirá con su madre, separado ya de su progenitor, después de haberle golpeado tras los sucesos del verano.

INTRIGA EN LA CUMBRE


En el mundo globalizado parece que existe una realidad económica intocable. Los mercados imponen su ley sobre las realidades particulares de cada nación. El auténtico poder reside en ellos, por encima, incluso, de la libertad de los ciudadanos. Las instituciones mundiales como el FMI favorecen esta situación. Un grupo reducido de personas son las que toman las decisiones necesarias para que el rumbo siga en la dirección propicia. Establecen el camino a seguir y vigilan las desviaciones que cometen algunos países. Solamente existe un único relato económico, el que favorece la marcha implacable sin cortapisas del sistema económico capitalista. La falta de regulación de los mercados ha propiciado el enriquecimiento de unos pocos frente a la mayoría.


Los llamados populismos han surgido en el ámbito político para aprovecharse de la insatisfacción de los grupos sociales ante este predominio de los económico sobre la democracia, ante la globalización de la toma de decisiones que deja indefensa a gran parte de la población. La película, LAS CONFESIONES (Le confessioni), dirigida por Roberto Andò, pone de manifiesto el poder económico, su secretismo, en una intriga centrada en una cumbre de los ministros económicos del G8 en un hotel de lujo de la costa alemana. La ha convocado el director del FMI a la cual ha invitado además, a representantes de otros sectores, entre ellos a un monje cartujano, que serán los protagonistas de esa intriga.


La cumbre se celebra en un fin de semana. En la primera noche, tras llamar el director del FMI, Daniel Rochè, al monje, Roberto Salus, para que le confesase, el primero se suicida. Al principio parece un asesinato y todas las sospechas recaen en éste. Pero las investigaciones dejan claro que se ha quitado la vida. Empiezan, entonces, ha surgir los problemas. Se debate si comunicar a los medios el suceso para dar tiempo a controlar los mercados y el contenido del mensaje para evitar cualquier suceptibilidad. Por otra parte, los ministros económicos temen que haya confesado alguna medida económica secreta con influencia a nivel mundial. De esta manera se desarrolla la acción, descubrir entre unos y otros, divididos por intereses, la información proporcionada por el director.


Sin embargo, todo queda en nada, mientras cada uno muestra sus debilidades personales e intereses para que todo el sistema económico se mantenga como tal, en diferentes flash back, Robert Rochè lo único que confesó fue un cáncer terminal que padecía, pero ningún secreto, ni plan futuro. También lo que hizo fue pedir perdón por la inmoralidad de la toma de decisiones económicas, asunto que recuerda el monje frente a su cadáver junto a todos los ministros económicos antes del final de la película. Unas decisiones económicas inmorales que apostaron siempre por la supremacía de los beneficios materiales, de la marcha positiva del propio sistema, en contra de la mayoría de los ciudadanos perjudicados.

LA MUJER Y LA PINTURA


La historia del arte ha tenido pocas protagonistas femeninas. Las condiciones que impuso la sociedad tradicional a las mujeres, les limitó cualquier actividad artística. Fueron una minoría cuyos nombres han llegado hasta la actualidad, rodeadas de una mayoría de hombres en las distintas bellas artes. Será en el mundo contemporáneo cuando empiece a crecer su número, tanto en la pintura como en la escultura. La película, PAULA, del realizador alemán, Christian Schwochow, narra la vida breve de la artista, Paula Becker, que es a la vez una lucha por la igualdad con los hombres, por su reconocimiento y libertad, frente a la obligación tradicional de entregarse al matrimonio en exclusiva.



Desde joven decidió estudiar pintura en la colonia de artistas de Worpswede, donde compartían el aprendizaje, hombres y mujeres. A difierencia de ellos, tenía que pagar las clases. Allí conoció al poeta Rainer María Rilke y a la pintora, Clara Westhoff. También al que sería su marido, el pintor viudo, Otto Modersohn, padre de una niña. Poco tiempo después de ingresar en la residencia, financiada por su padre, contrae matrimonio con él, que se hará cargo de su sostenimiento económico. Paula tiene un estilo peculiar de pintar, más próximo al expresionismo, un estilo novedoso en la Europa de aquellos años y no suficientemente entendido por los compradores que les atraía una forma más cercana al impresionismo francés.



De esta manera, ella se sentía prisionera por la circunstancia de estar casada sin poder desarrollar todo su talento. Tampoco su matrimonio iba bien del todo. Otto no quería consumarlo porque temía que muriese Paula si se quedaba embarazada.  Pensaba en Rembrandt cuya mujer Saskia murió al tener un hijo. Rilke le facilitó la huida, y en 1905, se fue a París para aprender y desarrollar su carrera después de cinco años casada. Otto le seguiría manteniendo. Allí, pasaba sus ratos libres con Clara, que trabajaba de ayudante del famoso escultor, Rodin, y aprendía en una academia, dibujando al natural. En ésta conoció a un joven fotógrafo, que le va a llevar a replantearse su vida, tras perder la virginidad con él.


Sin embargo, no vende ningún cuadro, a pesar que sigue aprendiendo y teniendo claro que tiene un estilo artístico definido, que no se fija en la naturaleza como tal, en representarla del natural, sino en interpretarla a través del sentimiento. Otto, ante la negativa de volver a Alemania y quererse divorciar, decide visitarla. Paula se reafirma en romper el matrimonio, pero no está del todo convencida. Ante la duda y la penuria económica, vuelve con su marido a Worpswede, donde morirá en 1907, poco después de haber tenido una hija. Una premonición de ella que siempre había pensado que moriría joven después de haber pintado tres cuadros importantes.



Paula Modersohn-Becker se convertiría con el tiempo en la primera pintora en tener un museo dedicado sólo a ella en el mundo, compuesto por un lote de centenares de obras realizadas. En un ejemplo de la lucha de la mujer por tener una carrera propia dentro del mundo artístico que tradicionalmente estaba ocupado por los hombres. Igualmente, por tener un estilo propio, en aquella época de comienzos del siglo XX, de carácter vanguardista, expresionista. Por tanto, una doble lucha por conseguir la libertad.

DESDE EL MÁS ALLÁ


La realidad cotidiana en el mundo cotemporáneo está protagonizada por celebridades que exaltan el consumismo de productos y marcas de renombre que copan las páginas de estilo y moda. En este mundo tan vanidoso, tan apegado a lo material, puede haber un espacio a la fantasía, a los espíritus de ultratumba que pueden interferir en la vida cotidiana. Lo pueden hacer de tal manera, que surga una intriga, terror o miedo a lo desconocido. Le sucede a Maureen (Kristen Stewart), que entra en contacto con fantasmas que se comunican con ella en la película, PERSONAL SHOPPER, dirigida y escrita por el francés, Olivier Assayas, galardonada con el Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes.


Maureen se dedica a comprar joyas y vestidos para una celebridad del mundo de la moda que no tiene tiempo para recorrer las tiendas. Hace poco ha muerto su hermano gemelo por una dolencia congénita del corazón, que ella también padece. Habían acordado que quien muriese primero, intentaría ponerse en contacto desde el más allá. Los dos eran aficionados al espiritismo y hacían de médium. Desde el principio de la película a la protagonista se le aparece un fantasma. El primero en la antigua casa de su hermano, que quiere vender. Pero eso no es todo, pronto, en una de sus idas y venidas de París a Londres por cuestiones de trabajo, empieza recibir mensajes en el móvil, establecer conversaciones con un desconocido que sabe en todo momento lo que ella hace, pero no se identifica.


Esta situación le produce inquietud y miedo a la protagonista, hasta el punto, que llega a obedecer lo que este ser, que llega a escribir hasta mensajes en papeles, le indica. La situación cambiará cuando encuentre un día a su jefa asesinada en su casa. Parece ser que ha sido su pareja, aunque ella no vio nada, pero las joyas que iba a entregarla, no quedaron en su poder como dijo a la policía, sino en sus manos. De esta manera se ha visto envuelta en una situación que para el espectador le implica al estar citada en el hotel donde fue apresado el supuesto asesino al salir. A partir de ese momento, decide tomarse unas vacaciones lejos de París donde reside su novio.


Sin embargo, un espíritu le persigue, hasta el punto que tiene poder para elevar vasos de cristal y dejarlos caer al suelo. Al final queda en el aire quién es ese fantasma, su hermano Lewis desde el más allá, un ente desconocido o ella misma que lo provoca. La película, así, tiene una vertiente realista que se mezcla con una parte fantástica. Una combinación bien tratada por el estilo del autor que da consistencia al aspecto inmaterial. La interpretación de la actriz, en todo momento protagonista de casi todas las escenas, refuerza el misterio, la intriga y hasta cierto punto el temor que provoca al espectador la historia.

PROTAGONISTAS DE LA VIOLENCIA


Los tiempos de la Segunda Guerra Mundial fueron terribles para la población civil y para sus protagonistas. Los años precedentes anunciaban una experiencia trágica de bombardeos, represión y exterminio. La población huyó del triunfo del totalitarismo nazi, pero un amplio grupo de la población se dejó seducir por una ideología que pretendía poner fin al aparente caos de la democracia. Su debilidad provocó el triunfó de un régimen criminal que con la promesa de un futuro paraíso, consiguió el genocidio de los judíos y millones de víctimas en el mundo. Entre sus filas muchos fueron conscientes que sus ideas provocaban la violencia irracional y el crimen, una guerra que terminaría en un auténtico suicidio colectivo.


La película, PARAÍSO (Ray), escrita y dirigida  por Andrei Konchalovsky combina las imágenes de una supuesta confesión de tres personajes relacionados entre ellos con el relato de parte de sus vidas durante la guerra mundial. Uno es un jefe de policía francés colaboracionista con los nazis en apresar judíos y miembros de la resistencia. Será ésta la que le ejecute de un disparo en la cabeza en presencia de su hijo. El segundo, es una aristócrata rusa, emigrada desde la URSS a Francia, y miembro también de la resistencia, que es arrestada por ocultar a dos niños judíos. El tercero, un alto oficial de las SS, de origen noble, que tiene el encargo de supervisar los campos de concentración. Tienen en común, que Olga, la aristócrata rusa, es apresada por el primero, y es antigua amante en Italia de Helmut, el miembro de las SS, que la encontrará en prisión.


Cada uno muestra al espectador su lado más personal, la familia, sus ideas, lo que le sucedió en la guerra. Jules, el oficial de policía francés colaboracionista, dice que no es cómplice de los nazis, pero sigue sus intrucciones sin importarle la corrupción y la tortura. Olga, aristócrata rusa, logró emigrar de la Rusia revolucionaria y ahora está comprometida con la libertad frente al fascismo. Teme la violencia de la represión de aquellos tiempos, en la facilidad con la que un hombre pasa a convertirse en un animal. Acaba en un campo de exterminio donde la encuentra Helmut, también aristócrata, convencido del paraíso que prometen los nazis desde que se afilió en 1933. Es una excepción, por su origen, en las SS, por lo que Himmler le encarga supervisar la organización económica del exterminio.


Sin embargo, como persona culta, experta en literatura rusa, no quiere mancharse con la sangre de los judíos y de otros prisioneros, que por otra parte odia. Pensaba sería uno de los líderes nazis para el futuro. El amor por Olga, le llevará a preparar la huída de los dos a Suiza. Luego, decidirá morir en el campo de exterminio, junto a la primera, sin saberlo, al ceder ésta su pasaporte con el que iba a escapar a una compañera de barracón, destinada a la cámara de gas. De esta manera, la película se convierte por una parte en un retrato de un tiempo de violencia y destrucción, de irracionalidad de muchas personas ciegas por falsos ideales, y por otra, en un homenaje a aquellos que entregaron la vida por ayudar a los demás.

ENTRE SERBIOS Y CROATAS


La Guerra de los Balcanes en la década de los noventa del siglo XX puso fin a una centuria marcada por la violencia bélica en Europa. Tenía que ser en una región en la que convivían nacionalidades, lenguas y culturas distintas sometidas a unidades políticas impuestas desde fuera. La descomposición del bloque soviético influyó que este polvorín volviese a estallar de nuevo para dejar profundas huellas en la población que vivía en el mismo territorio. El genocidio y la muerte indiscriminada volvió a revivirse tras la segunda guerra mundial. El odio entre las distintas etnias se enfrentaron a las relaciones humanas, al amor entre los jóvenes de la misma edad. Este argumento lo desarrolla la película, BAJO EL SOL (Svizdan), escrita y dirigida por Dalibor Matanic, por la cual recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes.


La película cuenta tres historias de amor entre una mujer serbia y un hombre croata que se producen en tres épocas distintas: poco antes del inicio de la guerra en 1991; después de la misma en 2001, y ya casi en la época actual, 2011. Tienen en común que se ambientan en la misma zona rural donde los croatas y serbios viven a poca distancia, separados por un puente. También en la película, los tres momentos están protagonizados por los mismos actores que dan vida a personajes distintos, todos jóvenes. Los tres episodios tienen de fondo la imposibilidad del amor por las diferencias étnicas, que les causa graves problemas. 


En la primera historia, Jelena e Ivan tienen una relación amorosa y han decidido abandonar el pueblo para irse a Zagreb donde puedan vivir juntos, sin importarles las diferencias culturales que les separan. Sin embargo, este amor se va a ver truncado cuando el hermano de ella, serbio, lleno de odio lo impida, y provoque, la muerte violenta del novio. En la segunda historia, el pueblo y las casas están devastadas por el conflicto bélico. Una madre y su hija regresan de la ciudad al que fuera su hogar. Han sido víctimas como muchos habitantes del enfrentamiento armado. Han muerto sus familiares y están solas. Tienen que reconstruir la casa y llaman a Ante, un joven carpintero croata para que arregle las puertas y el suelo de madera.


Natasa, traumatizada por la muerte de su hermano, no puede soportar al carpintero por el odio que guarda en su interior. La convivencia diaria con él y la influencia de la madre que le induce a buscar pareja en el pueblo, donde apenas hay mujeres, hace que al final surga la pasión entre los jóvenes, aunque las heridas del antiguo enfrentamiento, les impida seguir juntos, pero si reconocer que el amor es esencial, el mejor rasgo de humanidad. Finalmente, en la tercera historia el antiguo conflicto parece haber desaparecido. Las construcciones se han renovado y los jóvenes buscan la diversión continua. Uno de ellos es Luka, croata, que vuelve al pueblo por una fiesta que se va a celebrar al aire libre. Estudia en la universidad y hacia tiempo que no regresaba a su lugar de origen donde viven sus padres.


Acompañado de un amigo, pretende, tras pasar la fiesta, irse de vacaciones estivales. Sin embargo, lo que quiere en el fondo, es quedarse con su antigua novia serbia con la que tuvo un hijo, y de la cual espera el perdón, reconciliarse, y vivir juntos de alguna manera. Lo que supondría el triunfo de aquellos sentimientos que tuvieron, frente a las prejuicios étnicos que les separaron, pero que todavía siguen latentes entre las personas que buscan el amor y la esperanza frente a la intolerancia y el odio.

TRAGEDIA RURAL


El matrimonio en el siglo XIX imponía duras condiciones a la mujer, sobre todo si pertenecía a una clase social inferior al marido o se había constituido por conveniencia. Prolongaba la estricta jerarquía social entre los propietarios y sirvientes. Este orden no era inmutable como en la Edad Moderna, pero alterarlo podría suponer unas condiciones excepcionales o la violencia. En este ámbito se sitúa la película británica, LADY MACBETH, dirigida por William Oldroyd, basada en la novela de Nikolai Leskov del mismo titulo, que es una auténtica tragedia a la manera de Shakespeare, protagonizada por Katherine, que cambia el rumbo de su vida mediante el asesinato.


Katherine es una joven esposa de baja condición social que contrae matrimonio por obligación con un señor acaudalado mayor que ella. Tiene que dar un heredero al patriarca de los Lester, y figurar como la esposa de su amargado hijo. Para ello debe cumplir unas condiciones, mantenerse encerrada en la mansión familiar y esperar cada día la llegada del marido. Un inesperado viaje de éste a unas minas de su propiedad, hacen que se quede sola. La vida solitaria propicia que vulnere las duras reglas que le habían impuesto. Además, comienza un idilio apasionado con un joven mozo de cuadra, que le lleva a perder la cordura. Ella es la señora de la casa en ese momento y su propia libertad le va a permitir tomar decisiones sobre los demás.


Un día regresa el patriarca, que enterado de la relación extramatrimonial de Katherine, castiga violentamente al amante, y la vuelve a recluir, pero su venganza no  tarda, y le envenenará con la comida. A partir de esos momentos, tanto uno como otro llevan una vida en común como los auténticos señores. El marido, que no había vuelto a pesar de la muerte de su padre, llega una noche y descubre casi a la pareja en la cama. Katherine intenta engañarle, pero su esposo está enterado de todo por los comentarios de la gente. Se produce, entonces, un enfrentamiento entre ellos, momento que aprovecha ella para asesinarle a golpes. Los acontecimientos violentos tendrán un episodio más cuando una señora se presente con un niño, hijo natural del marido con una criada.


Esta nueva circunstancia altera la vida de Kahterine, y le inquieta para el futuro, por los derechos hereditarios que tiene el niño. Sin embargo, un día cae enfermo a causa del frío al extraviarse en el campo desesperado por el infierno que vivía. Es el momento que aprovecha para asesinarle. Pero el médico descubre que no ha muerto por enfermedad, sino de forma violenta. Sebastian, confiesa los hechos en los que ha participado junto a su señora, que lo niega, y le acusa a él y a una sirvienta enterada de todos los acontecimientos. Al final triunfa ella, por su posición social,  a pesar de ser la causante de la tragedia, la misma que tenía su marido para someterla al abuso de un matrimonio desigual e injusto.

LOS ÚLTIMOS AÑOS DE STEFAN ZWEIG



El auge de los fascismos en Europa provocó la Segunda Guerra Mundial y la huída de numeroso artistas e intelectuales ante la amenaza que se cernía sobre sus países. Represión, campos de concentración, torturas y asesinatos iban a ser el destino de millones de personas. Entre aquellos elegidos que tuvieron la oportunidad de poner tierra por medio, se encontraba el famoso escritor, Stefan Zweig, que a comienzos de la década de los treinta salió de Alemania camino primero de París, luego de Londres, para asentarse en Sudamérica. Los últimos años de su vida nos lo cuenta la película, STEFAN ZWEIG, ADIÓS A EUROPA, escrita y dirigida por María Schrader.


El espectador puede hacerse una idea de cómo fueron aquellos últimos años antes de suicidarse en febrero de 1942, cuando renunció, junto a su segunda mujer a seguir viviendo, esperando un mejor futuro, ante la incertidumbre que suponía la amenaza de los nazis. Tenía 60 años y era un escritor muy famoso en su tiempo, hasta el punto, que era invitado constantemente a recepciones oficiales, que él cobraba en salvoconductos para sacar a judíos y otros perseguidos de Europa. La película se divide en seis episodios, desde 1936 hasta el suicidio en su vivienda de Petrópolis, en Brasil. El país de acogida principal desde que llegó del Viejo Continente.


En todos los episodios se muestra su fama y agasajo, la angustia y el pesimismo del autor por superar la constante huida frente la amenaza fascista. Así se observa en el recibimiento en Brasil, en la admiración de las gentes de allí, en el Congreso del P.E.N. Club de Buenos Aires en 1936, en el encuentro en Nueva York con su primera mujer y su dos hijas a las que ayudó a llegar a América, en los numerosos amigos europeos a los que no puede responder por carta, ni favorecer, ante su solicitud de salvoconductos. Parecía que había un triste destino escrito y era una labor de titanes enfrentarse a él a corto plazo. Solamente la sangrienta guerra iba a poner fin a la locura criminal de aquellos años.


El último episodio es el más estremecedor. Como en los anteriores prima el diálogo, ahora triste cuando los cuerpos del insigne escritor y su mujer yacen en la cama muertos. Prefiere morir ahora, dejó en un escrito que leen en esos momentos,  antes de esperar a que hubiese un futuro mejor. Dice que otros lo conocerían, pero el decide su propio destino. Constituyen las imágenes un largo plano secuencia donde el espectador no ve directamente la escena, sino su reflejo en el espejo de un armario que se abre y se cierra, mientras, una sirviente reza de rodillas una oración.

REFUGIADO EN FINLANDIA


En la Europa envejecida suenan tristes melodías del pasado, mientras en el Próximo Oriente se produce un conflicto tras otro.  Miles de refugiados llegan desde Siria cada año para encontrar una vida mejor. En su largo y difícil viaje buscan las mejores condiciones de asilo para lo que tienen que traspasar fronteras hostiles. El Viejo Continente no les recibe con los brazos abiertos. Muy pocos países por miedo e inhumanidad les aceptan. Muchos de ellos han perdido su familia en los lugares de origen o en el duro camino hacia la libertad. Este problema nos lo cuenta de manera original la película, EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA, escrita y dirigida por Aki Kaurismaki, por la que recibió el Oso de Plata al Mejor Director del Festival de Berlín.


La película muestra al principio dos historias que se unirán. Un viajante pone fin a su matrimonio y a su antigua actividad profesional. Un refugiado sirio llega al puerto de Helsinki para pedir asilo desde Polonia. Ha perdido a su hermana en los numerosos pasos de fronteras y de países. En Finlandia le acogen bien y estudian su caso. Vive en un centro de refugiados hasta que se decida su destino. Sin embargo, el asilo es rechazado de manera injusta, y cuando iba a ser deportado, logra huir. El otro protagonista, el antiguo viajante, compra un viejo restaurante para poder vivir. En un momento dado, se encontrará con Khaled, incorporándole a la plantilla del negocio, y además, le proporcionará techo en un almacén, así como un carnet de residencia falso.


El apoyo que le da, Wilstrom, no acaba ahí, pues cuando se sabe que la hermana de Khaled se encuentra en Lituania, facilitará que un amigo suyo le traiga a escondidas en un camión. El final del relato muestra una vez más, cómo la vida en Europa, a pesar de ser mucho mejor que en los lugares de conflicto, tiene un lado perverso y peligroso. Khaled acaba siendo herido por un violento racista y xenófobo. Sin embargo queda la humanidad de los que le han ayudado. El amparo, en algunas ocasiones al margen de la ley, de los que creen que todos somos iguales por ser seres humanos. El estilo sobrio y contenido del director, amenizado por una amplia banda sonora de viejas canciones cantadas en directo, refuerzan este mensaje.