UNA HISTORIA REAL

BETTY ANNE WATERS (Conviction), realizada por el director y actor, Tony Goldwyn muestra un caso real de fallo judicial en una condena a cadena perpetua por asesinato en primer grado, que en otro estado que no fuera Massachussets, hubiera sido pena de muerte. Una condena, la de Kenneth Waters, fundamentada en testimonios falsos y pruebas circunstanciales, detras de los cuales estaba una mujer policía con afán de notoriedad y a la que no le caía bien el protagonista. Todo esto se descubrirá al final, y que será la causa de una millonaria indemnización por la estancia en la carcel de veinte años de manera injusta. También en 1980 no existían pruebas de ADN para demostrar la inocencia del acusado, que en este caso se basaba en la coincidencia con en el tipo de sangre del asesino.
A pesar de esta fuerte condena y estas pruebas en su contra, Betty Anne Waters, magníficamente interpretada por la actriz, Hillary Swank, a la que le van estos papeles tan dramáticos, luchará para librar de la cárcel a su hermano, una persona sin una conducta ejemplar, agresiva, que había cometido pequeños delitos desde joven, los dos educados en un entorno familiar difícil. La fuerte convicción en la inocencia de éste, le llevará a sacrificar parte de su vida, de su matrimonio, compaginando trabajo y los estudios de derecho. Una vez convertida en abogada, ella y una amiga, lograrán encontrar las pruebas del juicio, perdidas tras más de dieciseis años transcurridos, y contactar con el Proyecto de Inocencia, organización que cuestiona pruebas mediante el análisis de ADN.
De esta manera, y después de descubrir la verdad tras los testimonios falsos de los testigos en el antiguo juicio, Betty Anne Waters consigue la anhelada libertad de su hermano con todo en contra. Una extraordinaria y emotiva historia donde brilla la interpretación de todos los actores, principales y secundarios, de igual forma que la narración visual organizada en sucesivos flash back que nos retrotraen al la niñez y al momento de producirse los hechos, hasta llegar a la época más actual. Queda en el espectador una lectura moral referida a la justicia. Cualquier decisión transcendental para la libertad o la vida de un ser humano, debe ser muy ponderada, en igualdad de condiciones entre el estado y el acusado, por muy mala fama que tenga, por la debilidad de su defensa legal, que en este caso fue una de las razones de la condena.

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