EXPLOSIÓN DE CREATIVIDAD

El director Lars Von Trier demuestra la calidad de su forma de hacer cine en la película,  MELANCOLÍA (Melancholia), entendida como una auténtica labor artística e individual. El espectador se encuentra con un argumento dramático desde la perspectiva de la ciencia-ficción, por el cual, un planeta, cuyo nombre da título a la película, atraviesa el sistema solar en dirección a la Tierra con la que acabará chocando. En medio de esta circunstancia, se desarrolla la película que se divide en tres partes: la primera, una introducción que nos informa de lo que va a suceder a modo de premonición onírica; una segunda, centrada en el personaje de Justine, que tiene dicho sueño, y que cuenta el banquete y la frustrada noche de bodas de la protagonista, que rechaza su propio matrimonio; y una tercera, titulada con el nombre de su hermana, Claire, esposa de un rico científico, que junto a éste, su hijo y su hermana, Justine, ahora enferma de depresión, experimentan la llegada sorprendente del extraño planeta.
Esta sencilla historia esconde diferentes posibilidades interpretativas para el espectador. Sobre todo reflexiona con un torbellino de imágenes sobre la inspiración y la creatividad del artista. Según la tradición se consideraba a éste desde el Renacimiento con un temperamento singular, divino y genial, melancólico, diferente al resto de los seres humanos, bajo el signo de Saturno. La película, por tanto, sería como una demostración de lo que supone las posibilidades creativas de un artista para el resto de los seres vivos, como un choque espacial, destructor y constructor a la vez de la belleza del mundo material. Justine, por otra parte, simboliza con su rebeldía y expresión sexual, el aspecto más natural del ser humano, deprimido y nervioso, que le hace más fuerte ante el apocalipsis que se avecina; mientras su hermana, Claire, representa, la maternidad, la ayuda, la integración social, y la continuidad de la especie ahora en peligro.
Lars Von Trier sería la personificación de los artistas que desde el Renacimiento se han considerado geniales y han mostrado su extraordinaria creatividad. La película utiliza pinturas de Brueghel, los Prerrafaelistas, y la imagen y el vídeo contemporáneo para reforzar este hecho. También realiza con sus alusiones visuales un homenaje a directores como Luis Buñuel, Luchino Visconti o Stanley Kubrick. Su inspiración se observa en las escenas dentro y fuera de la mansión donde se desarrolla el argumento. También, cuando muestra las imágenes del planeta en el espacio con una banda sonora de música clásica, en este caso, la ópera de Wagner, Tristán e Isolda.
Cuando capta las magníficas interpretaciones de las actrices, Kirsten Dunst, en el papel de Justine merecedora de un premio en el pasado Festival de Cannes, y Charlotte Gainsbourg, así como de los demás personajes, emplea su estilo más personal, el que utiliza la cámara al hombro y llega a rodar como si las escenas fuesen grabadas con un vídeo casero, algunas desenfocadas, al estilo dogma
El resultado, por todos estos elementos, es un conjunto de imágenes de gran belleza que transmiten las más variadas emociones, de angustia, sensualidad, desesperación, transcendencia, completadas con un esquisito tratamiento de la luz y el cuidado de la localización, de la puesta en escena, donde se mezclan efectos especiales y escenarios naturales.

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