LA PINTURA DE LUDWIG KIRCHNER

El juicio de Paris. 1912-13
La Fundación Mapfre de Madrid presenta una amplia retrospectiva sobre la obra artística de Ernst Ludwig Kirchner, organizada en siete apartados, seis según la evolución de su obra a lo largo de su vida y uno que agrupa la actividad fotográfica. Fue un artista prolífico con manifestaciones artísticas en escultura, dibujo, grabado, de distinto tipo, pintura e incluso estuvo interesado por la arquitectura. Perteneció a la vanguardia histórica dentro del llamado Expresionismo alemán. Durante su primera etapa, 1905-1911 de formación en Dresde, su estilo recibe la influencia del fauvismo francés y de Vicent van Gogh, por la valoración del color puro sobre la superficie del cuadro, dejando atrás la perspectiva tradicional y las proporciones académicas en favor del subjetivismo del artista. Por otra parte, el dibujo y el grabado presentan la fascinación por el Jugendstil. Durante este periodo constituyó el grupo de artistas Brücke y se sintió atraído por la gran ciudad y la vida moderna. No desdeña sin embargo el paisaje natural y el desnudo femenino, una constante en su obra.
La etapa más conocida fue la de Berlín entre 1911 y 1915, donde cualquier aficionado al arte contemporáneo puede distinguir su estilo caracterizado por formas angulosas, perspectivas contrapicadas y pinceladas nerviosas y sueltas. También reconocido por sus temas sobre las mujeres de la calle, sobre los desnudos femeninos en el estudio o bañándose en las aguas del mar Báltico, en la isla de Fehrmarn. De este periodo se conservan numerosos dibujos que el artista realizaba en cuadernos, grabados en madera o litografías, esculturas, y óleos donde Kirchner siempre da importancia a la relación del ser humano con la naturaleza, como una reivindicación de la autenticidad resultante.
La abundante obra posterior mantiene los elementos básicos o esenciales del autor, pero se ve transformada por la crisis de angustia y nerviosismo que le provocará la Primera Guerra Mundial, y luego los cambios de residencia en diferentes sanatorios de Alemania y Suiza, para establecerse de forma definitiva en la ciudad suiza de Davos, desde 1917 hasta su muerte.  El estilo pierde el dinamismo de la pincelada y las perspectivas contrapicadas para hacerse más estable, manteniendo la importancia del color. En el último periodo recibe la influencia  de Picasso, Léger, y Le Corbusier en el trazado sinuoso con el cual construye las figuras y la tendencia a la abstracción.
Un capítulo significativo constituye la abundante actividad fotográfica desarrollada por el artista, de la que valoramos el carácter documental de sus numerosos retratos, del entorno artístico, del taller o de las imágenes de su obra. También, como un medio más con el cual experimentar, jugando con los temas o la luz, para luego incluso llevarlos al lienzo o al grabado. La intensa trayectoria artística de Kirchner se vería malograda por el ascenso del nazismo en  Alemania, que consideró su obra como un arte degenerado. El temor a la posible invasión de Suiza, provocará  que se suicide el 15 de junio de 1938.

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