EL PAISAJISTA MARTÍN RICO

Iglesia de la Salute y la Dogana, 1900
El Museo del Prado organiza la exposición EL PAISAJISTA MARTÍN RICO (1833-1908), la más completa dedicada a este artista que introdujo el paisaje realista en España y que va a tener una importante proyección internacional. Reune un número apreciable de óleos, acuarelas y dibujos, las tres manifestaciones más significativas de su arte, basándose en la colección del propio museo, la mejor existente del pintor. La exposición se organiza en diferentes etapas. Una primera de formación, Los inicios como paisajista (1854-1861) en la que su pintura evoluciona desde la concepción panorámica del Romanticismo; una segunda, El camino hacia el realismo. Estancia en Suiza y Francia (1862-1870) cuando completa su formación con el contacto y estudio de los pintores Alexandre Calame, J.M.W. Turner, Charles François Daubigny y Camille Pisarro, y en el que trabaja del natural a las orillas del Sena.
De esta manera fue el pintor español que adquirió en su tiempo la mayor proyección internacional. Su obra empezaría a ser demandada fuera de nuestra fronteras, circunstancia en la que intervino el pintor Mariano Fortuny al que conoció en 1866. Éste le llevaría a interesarse por la vista de las ciudades andaluzas de ambiente árabe, Granada y Sevilla, y de ahí a la ciudad de Toledo, en la tercera etapa titulada, Vistas españolas (1870-1893). Finalmente, la exposición tiene dos apartados, Vistas francesas e italianas (1872-1908), donde el artista capta los paisajes urbanos y naturales de París, Cloyes, Chartres y la Costa Azul en Francia por un lado; y Nápoles, Tívoli, Verona y Roma en Italia por otro. Sobre todo, de la ciudad de Venecia, en la que se reune una luz especial, las construcciones históricas y un ambiente acuático que siempre valoró en su pintura, considerandola un verdadero taller al aire libre.
La exposición demuetra la importancia que Martín Rico daba al dibujo. Se han conservado numerosos cuadernos de los que el museo adquirió cuarenta, en los que analizaba el natural para luego emplearlos en los bocetos de composiciones y en los estudios preparatorios para las pinturas. El estilo de Martín Rico destaca por una técnica que combina la precisión del dibujo y el color que contruyen las formas naturales en el paisaje. El espectador puede descubrir de la manera más exacta cada elemento arquitectónico o vegetal. Aplica del color de forma libre y empastada muchas veces intentado captar las vibraciones de la luz, cuya luminosidad le interesa cada vez más a lo largo de su carrera. Recoge en algunos aspectos técnicos la influencia del Impresionismo, en las pinceladas cortas y en la utilización de colores puros, pero sin abandonar las concepciones realistas, como se puede disfrutar de las luminosas y atractivas vistas de Venecia, que para cualquier visitante de la ciudad de los canales, le resultarán familiares.

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