LA ILUSTRACIÓN CONTRA EL ABSOLUTISMO

En la segunda mitad del siglo XVIII se difundieron por Europa las ideas de la Ilustración, provenientes de Francia y Gran Bretaña, que estuvieron en el origen de los fundamentos ideológicos del mundo contemporáneo. La llegada de la nueva época histórica no se va a producir de un día para otro, hasta el punto que el Absolutismo del Antiguo Régimen convivirá con la necesidad de aplicar las nuevas ideas para reformar una sociedad ya anquilosada. Se encontrará con numerosas resistencias, los privilegios de la aristocracia y de la Iglesia que sustentan el poder absoluto de los reyes. En este contexto histórico se desarrolla la película, UN ASUNTO REAL ( A Royal Affair) dirigida por el danés, Nicolaj Arcel, nominada a un premio Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la ceremonia de este año, así como ganadora de varios premios en el pasado Festival de Berlín. El guión elaborado por Rasmus Heisterberg se basa en una combinación de hechos reales con la adaptación de dos novelas ambientadas en los sucesos de la monarquía danesa de finales del siglo XVIII.
Narra el joven matrimonio entre la princesa inglesa, Carolina Matilde, de 15 años,  hermana menor del rey Jorge III, con el rey danés, Cristian VII, de 17. Un matrimonio de conveniencia, de mal funcionamiento debido a la inmadurez excesiva, la abulia y la locura del monarca, frente a la belleza, la educación musical y literaria de la reina. Ésta escribe los hechos en flash back que suceden en la película cuando está apartada de la corte, lejos de sus dos hijos, Federico, el futuro rey y su hija, uno nacido de la obligación como esposa, la otra, de los amores tenidos con el amigo y luego primer ministro, el médico, Friedrich Struensee. Lo importante es que este personaje llevará a la corte danesa las ideas de la Ilustración francesa, Voltaire y Rousseau y la filosofía de Locke. Ideas que propiciarán una serie de reformas que extenderán la libertad de expresión, la reducción de la pena de muerte, la higiene pública y la limitación de la servidumbre.
De la misma manera que sucedió en España con el famoso Motín de Esquilache, en el que el estamento nobiliario más reaccionario, obligó al rey Carlos III, estimulando una revuelta popular, a la caída del ministro extranjero, y por tanto, de todas sus intenciones reformistas, los mismos grupos sociales en la película, favorecen la caida Struensee, aliados con la madrastra del rey y su hijo, justificando la medida con la incapacidad metal del monarca y la relación adúltera del ministro con la reina. Hechos históricos ciertos mostrados con moderación en la película que adquieren toques de gran romanticismo frente a la incapacidad del marido, más inclinado a frecuentar prostitutas. Tal motín nobiliario tendrá malas consecuencias para los protagonistas, pues Struensee será ejecutado, el rey apartado y la reina exiliada. Sin embargo, la película termina con su triunfo postergado. Ella se reencuentra con sus dos hijos, que conocen de su mano la verdad de lo sucedido y sus ideas. Así, Federico de 16 años se hará con el poder, gobernará 55 años, y llevará las medidas de la Ilustración hasta los límites posibles, prerrevolucionarios, en la época.
Junto con este magnífico argumento, el espectador podrá disfrutar de una ambientación exquisita, a la manera de otras realizadas por grandes maestros del cine como Stanley Kubrick o Stephen Frears, cuando trataron historias de este siglo libertino, en puertas de las revolución social y política que nos llevaría al mundo moderno. Se cuidan los más nimios detalles de mobiliario, de arquitectura, de vestuario o paisajes naturales que nos retrotraen a las pinturas rococó creadas por Watteau o Fragonard. La luz y el color son inolvidables unidas a unas interpretaciones memorables. La del rey, por Mikel Boe, la de la reina, Alicia Vikander, cuyo atractivo, se dice supera a la imagen que se conserva de su personaje, y la del médico, de gran relevancia, por el actor, Mads Mikkelsen, que a partir de ahora seguramente protagonizará películas fuera del ámbito nórdico. Todos los ingredientes forman un conjunto donde se exalta la libertad del individuo y del amor en la vida, en el que la perspectiva femenina sobresale, frente a las limitaciones impuestas por el privilegio de estamento, la religión y la moral tradicional.

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