HIJOS INTERCAMBIADOS

Podría suceder que una enfermera por algún tipo de despecho canalizase sus problemas intercambiando los bebés recién nacidos entre madres diferentes. Se produciría un problema importante para las dos familias si pasado unos años, el hospital donde aquellos bebés nacieron, comunicase a los padres que sus hijos no son tales. El problema emocional de adaptación a sus nuevos vástagos que tienen que afrontar aquellos, nos lo cuenta la película, DE TAL PADRE, TAL HIJO ( Like Father, Like Son ), escrita y dirigida por el realizador japonés, Hirokazu Kore-eda, que recibió el prestigioso Premio del Jurado en la pasada edición del Festival de Cannes. El director norteamericano Steven Spielberg que presidía el mismo, firmó un contrato para realizar un remake de la película, mostrando el interés por la historia.
La película plantea el dilema si en la relación entre padres e hijos debe prevalecer la sangre a la propia educación afectiva que proporcionan unos sobre otros, es decir, el entorno que saben crear los progenitores sobre la descendencia. El realizador se decanta por el segundo término, aunque sin menoscabar el valor determinante que tiene el primero. Así hecha una mano a las familias formadas por hijos adoptados y critica a aquellas en las que los padres biológicos no tienen una relación adecuada con éstos. 
Para ello se centra en la incidencia que tiene el error del hospital en la familia cuyo padre tiene mayor nivel de vida, una profesión relevante, que pasa la mayor parte del tiempo trabajando, que sabe educar a su supuesto hijo, dándole una buena formación, sacando lo mejor de su capacidad intelectual, pero le falta el ambiente afectivo derivado del contacto continuo. Ésto se aprecia cuando llega su hijo biológico a casa al echar en falta a unos hermanos que va a dejar de tener, las cualidades que apreciaba en el anterior padre.
Además del interés por el argumento, la película en sí destaca por las cualidades visuales, por la forma elaborada de emplear el lenguaje cinematográfico, fruto de la experiencia como director de Kore-eda. El espectador puede disfrutar de la variedad y composición de los planos, del gusto en la selección de los puntos de vista y los movimientos de la cámara, que busca, si sumamos el cuidado de las luces y los escenarios, crear un conjunto lo más bello posible.

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