LAS FURIAS EN EL MUSEO DEL PRADO


Ticio, Ribera, 1632, Museo del Prado

El Museo del Prado organiza la exposición, LAS FURIAS. Alegoría política y desafío artístico, que reune 28 obras en distintos soportes firmadas por algunos de los grandes artistas de los siglos XVI y XVII. Se distribuye en cinco secciones: Miguel Ángel, autor de un dibujo de Ticio, como precedente iconográfico; El encargo de María de Hungría; Haarlem y Amberes entre el siglo XVI y XVII; Las Furias en Nápoles; La extensión del tema en Italia. El nombre de la muestra alude a los cuatro personajes que habitan el Hades, o el infierno greco-latino, castigados por desafiar a los dioses. Los suplicios son continuos y de duración infinita. 

Sísifo, Tiziano,  1548, Museo del Prado

A Ticio le devora el hígado un buitre por intentar violar a una amante de Zeus; Tántalo tiene que procurarse en vano alimento por servir a su hijo de festín a los dioses; Sísifo debe portar una enorme piedra por haber delatado las infidelidades de Zeus; e Ixión fue castigado a dar vueltas sin fin en una rueda por querer seducir a Hera. Se incluye en la exposición la representación de Prometeo e Ícaro personajes próximos a éstos en su desafío al Olimpo. Constituyeron un tema muy representado durante los siglos XVI y XVII.  Su concreción parte del encargo realizado por María de Hungría a Tiziano para decorar la gran sala del palacio de Binche, próximo a Bruselas, en 1548.

Fragmento de Ticio, Tiziano, 1560-1565, Museo del Prado

Después de la famosa batalla de Mülberg, estas alegorías mitológicas simbolizaban a los príncipes alemanes recién derrotados por el emperador Carlos V, que los pudo contemplar, junto con el futuro Felipe II en aquel lugar. Tales cuadros ya estaban en España hacia 1558. Hoy sólo se conserva uno, y una copia del autor, encargada por un cortesano y que pasó a las colecciones reales. Tras Ticiano, el éxito del tema hizo que fuera abordado por artistas de la talla de Rubens, y sobre todo, por Ribera, que creó, a mi entender, las mejores versiones, porque el estilo barroco puede sacar lo mejor del mismo.

Ixión, 1632, Ribera, Museo del Prado

Por un lado, permite ilustrar la dificultad máxima en el arte, la representación del movimiento del cuerpo humano, a base de figuras desnudas en complicados escorzos. Por otra, la expresión del dolor extremo, el que no termina nunca. Así, en esta época sirvieron para mostrar la estética del horror y la violencia de la que el artista valenciano era uno de los grandes maestros. Los modelos anatómicos provienen de la escultura helenística: el Torso Belvedere, el Galo herido, y sobre todo El Laocoonte, que fue descubierto en 1506, y sirvió como doble ejemplo, formal, exemplum artis, y de expresión, exemplum doloris. Miguel Ángel ayudó a interpretar y difundir dichas obras para que fueran aprovechadas por otros autores.

Prometeo, 1640, Salvator Rosa, Galería Nacional, Roma

De esta manera lo hicieron autores como el propio Ticiano, o ya a finales del siglo XVII, Luca Giordano, con un ejemplo en la exposición, inspirado en una pintura del gran maestro del Renacimiento. El tema se agotó tras 1700, siendo reemplazado por otros que permitían planteamientos similares. Atrás quedan imágenes de extremada violencia como el Prometeo de Salvator Rosa, cuyas vísceras un águila pone al descubierto.

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