LA OBRA DE HENRI CARTIER-BRESSON

Simiane-la-Rotonde, Francia, 1969
La Fundación Mapfre de Madrid muestra una gran retrospectiva dedicada a la obra del fotógrafo francés HENRI CARTIER-BRESSON, realizada por el Centro Pompideau de Paris, en colaboración con más de 20 colecciones internacionales. Uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, el llamado ojo del siglo por ser uno de los testigos de nuestra historia, que tuvo ya en 1947, la primera exposición de su obra en el MOMA de Nueva York. La que puede ver el público madrileño este verano reune un conjunto de 500 obras entre fotografías, dibujos, pinturas, películas y documentos, siguiendo un orden cronológico.


Su obra se divide en tres periodos principales y siete secciones: Signos ascendentes; Surrealismo; El Compromiso; El Cine y la guerra; Reportaje gráfico; Antropología visual; y Después de la fotografía. Pretenden dar una imagen completa del autor más allá de su magisterio en la representación del instante decisivo o más fugaz y significativo. La verdad que su larga vida profesional entre finales de la década de 1920 y el umbral del siglo XXI, le permitió una amplia variedad de intereses. En el primer periodo de su obra, entre 1926 a 1935, destacamos una formación artística en la pintura y la fotografía de Eugène Atget y las enseñanzas de la Nueva Visión. El momento clave de su viaje a África, y la fundamental influencia surrealista, desde el punto de vista temático e ideológico.

Hyeres, Francia, 1932
El segundo periodo, de 1936 a 1946, estuvo marcado por su compromiso político frente al fascismo. Trabajó para la prensa comunista, Regards y Ce Soir con reportajes de la Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial. También empezó a practicar el cine, haciendo documentales o colaborando como actor y ayudante de Jean Renoir. El tercero, de 1947 a 1970, cuando ya era un fotógrafo famoso, en vez de dedicarse a la actividad artística, funda la cooperativa Magnum Photos, junto a Robert Cappa y David Seymour, entre otros. Así inicia una actividad que le llevará a ser testigo de importantes acontecimientos históricos como la muerte de Gandhi o la crisis de los misiles en Cuba.

Dessau, Alemania, 1945
A principios de los años 70 abandonó el fotorreportaje para realizar fotografías de forma más pausada y contemplativa. Se encarga de las múltiples exposiciones que se organizan de su obra y vuelve al dibujo de los que hay ejemplos al final del recorrido. Una trayectoria vinculada a su actividad profesional que él completaba con la captación de imágenes de la realidad social de los países que visitaba, lo que se ha llamado, una antropología social, porque estaba más interesado en comprender cómo el pueblo vivía los hechos históricos, que en éstos en sí.

Heri Cartier-Bresson, 1992, Martine Franck
Prefería, de esta manera, el ser humano anónimo situado en una masa popular que habita las ciudades, que se ocupa en la fábricas o mendiga en los extrarradios pobres, que a veces se hace revolucionario como en los años treinta o consigue la reivindicación de las vacaciones pagadas. Captado en el instante fugaz que le ha dado fama, en reposo o en movimiento, otra de las características de su estilo esenciales, sobre todo en blanco y negro, atendiendo a los encuadres y cuidando la composición, a veces de elementos dispares y complejos que entran en relación mutua.

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