LA INFLUENCIA DEL GRECO

EL GRECO, Laocoonte, h.1610-1614, Washington
El Museo del Prado organiza la exposición, EL GRECO Y LA PINTURA MODERNA con motivo del centenario de la muerte del pintor. Una muestra de gran interés para los aficionados a este arte por cuanto supone una revalorización de la importancia que tuvo el artista cretense, primero en sí mismo, luego para el surgimiento del gusto contemporáneo. Si observamos su influencia podemos entender mejor el valor de su manera de pintar. Un artista poco apreciado desde el siglo XVII hasta que a finales del siglo XIX un grupo de artistas españoles y franceses se fijaron en las portentosas innovaciones de sus imágenes.

La dama del armiño/ Copia de Paul Cézanne
Los primeros que se sintieron atraídos fueron Édouard Manet, que viajó en 1865 a Madrid y Toledo, Paul Cézanne y Pablo Picasso, para quien fue el maestro antiguo más influyente desde sus primeras creaciones hasta su obra final. El Museo del Prado guarda el mejor conjunto de pinturas del Greco, por lo que hizo la primera exposición monográfica en 1902. Una fecha a partir del cual su fama creció fruto del ejemplo que suponía para otros artistas como por la demanda de los coleccionistas y museos noreamericanos que adquirieron un número importante de obras. La exposición actual reúne 26 obras del autor, algunas de primera calidad que ya no se encuentran en España.

El caballero de la mano en el pecho/Paul Alexandre, A. Modigliani
Entre ellas, La dama del armiño, que fue copiada por Cézanne; una versión de El Expolio, las extraordinarias, San Martín y el mendigo; La visión de San Juan; Laocoonte y el retrato de Fray Hortensio Félix de Paravicino. Sorprende al visitante la extensión y profundidad de su influencia. En la exposición se muestra un cuadro de los Bañistas y el retrato de Madame Cézanne del artista francés como ejemplos fehacientes. Pablo Picasso lo tuvo muy presente al comienzo de su carrera, en la época azul sobre todo, en el origen mismo del cubismo al pintar Las señoritas de Aviñón. Al final de su carrera. Sirvió de ejemplo a otros artistas de vanguardia como André Derain, Amedeo Modigliani, Robert Delaunay y Diego Rivera.

La visión de San Juan/ Las señoritas de Aviñón, Picasso
Lo que atraía del Greco era un cúmulo de aspectos. En primer lugar la originalidad y calidad de sus retratos, ya famosos en su época. Luego las visiones místicas acompañadas por la estilización y conformación particular de las anatomías, con un gusto singular por el color. De esta manera, no extraña que fuera una gran referencia para los expresionismos centroeuropeos de la primera mitad del siglo XX. Para artistas como Oskar Kokoschka, Egon Schiele, Max Beckmann y August Macke, para artistas de origen judío como Marc Chagall y Chaïm Soutine.
Mis amigos, Ignacio Zuloaga, 1920-36
El pintor español Ignacio Zuloaga adquirió varias obras suyas entre las que destacaba La visión de San Juan, obra que el propio Picasso vio en su estudio, y que el primero pintó como fondo para el cuadro, Mis amigos, que agrupaba una serie de personalidades de la filosofía y literatura de las generaciones del 98 y del 14, que también apreciaban al pintor cretense. Por otra parte, llama la atención que fuera el maestro antiguo que más obsesionó al artista norteamericano, Jackson Pollock, y que su huella se pueda apreciar en la expresión angustiada de las pinturas de Alberto Giacometti, Francis Bacon y de Antonio Saura.

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