NARCOTRÁFICO EN EL ESTRECHO

El director Daniel Monzón ha realizado y escrito junto a Jorge Guerricaechevarría, EL NIÑO, una entretenida película de acción sobre el tráfico de drogas en el estrecho de Gibraltar. Enfrenta, por un lado, a la policía, que tratan de apresar a los traficantes, y, por otro, a los jóvenes parados o con un empleo precario que buscan el dinero rápido que proporciona el hachís o incluso la cocaína. El argumento es sencillo. Dos amigos, el niño (Jesús Castro) y el compi (Jesús Carroza) quieren ganar dinero para poner un chiringuito en la playa. Para ello se valen de Halil, un joven de origen marroquí que les proporciona los contactos y la forma de hacerlo.


El problema reside en la policía española que tiene los medios aéreos y terrestres para luchar contra el narcotráfico y en las bandas establecidas que no quieren la competencia en tan lucrativo negocio. Por otra parte, la policía está más empeñada en capturar a los grandes jefes que en los pequeños traficantes. Esto es lo que ocurre en la película. Mientras que tratan de impedir el tráfico a pequeña o mediana escala del hachís, están investigando cómo importantes delincuentes desde Gibraltar, manejan las nuevas rutas de la cocaína.


Los protagonistas caen en esta trama. Al final, triunfan los policías honestos, Jesús (Luis Tosar) y Eva (Bárbara Lennie), que proporcionan un golpe importante contra los cargamentos de cocaína. El niño acaba en la cárcel, pero la vida sigue, el compi, logra ser liberado en Marruecos por los traficantes y se mete en la Guardia Civil, y Amina, consigue seguir viviendo en nuestro país en espera que la relación amorosa que tuvo con el protagonista se pueda retomar una vez salga de prisión.


El público español está acostumbrado a comedias corales. Sin embargo, en este caso se encuentra con una intriga policial donde no hay un verdadero protagonista. El niño acapara gran parte de la acción, pero Jesús, el policía, también tiene un papel destacado. Al primero le pierde que el actor joven que le interpreta, carece de experiencia, muy superado por la maestría de Luis Tosar. El director parece haber apostado por la naturalidad y frescura de un actor no profesional con una buena imagen, reforzado por un guión que emplea el habla de la calle, a lo que habría que unir una excelente selección de localizaciones para las distintas escenas.

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