SOLIDARIDAD OBRERA

La globalización económica impone una dura competencia entre las empresas del mismo país y de las más lejanas fronteras. Los trabajadores sufren en los salarios y en las condiciones laborales tal lucha desenfrenada del capitalismo. Sólo los más fuertes resisten la presión de los empresarios para abaratar los costes de producción. Una enfermedad, un contrato temporal que termina o una baja de maternidad son las oportunidades aprovechadas para ello. Este argumento nos lo cuentan los hermanos Dardenne, Jean-Pierre y Luc, que dirigen y escriben la película, DOS DÍAS, UNA NOCHE (Deux jours, une nuit). configurada como un recital interpretativo de la actiz y modelo francesa, Marion Cotillard.


Cuentan el sufrimiento de Sandra por mantener su puesto de trabajo ante las pretensiones del empresario de suprimirlo a cambio de una prima de 1000 euros al resto de los trabajadores de una pequeña empresa. Durante un fin de semana tratará de convencer a sus compañeros en una votación que renuncien a la prima, a pesar de que gran parte de ellos la necesitan para vivir. Tiene el apoyo del marido que ve peligrar la vivienda donde residen si no lo consigue. Sandra todavía no se ha recuperado del todo de la depresión y en el proceso de entrevistas intenta suicidarse.


Tras muchos esfuerzos logra convencer a un grupo que vote por ella, sin embargo, el resultado final queda empatado por lo que tiene que aceptar el despido. El empresario, al ver este ajustado resultado, le ofrece reincorporarse si espera a que termine el contrato temporal un compañero, que se había arriesgado a su no renovación si votaba en contra de la prima. Sandra, en justa reciprocidad, prefiere marcharse definitivamente en solidaridad con él. Por tanto, en la película queda reflejada la necesidad de unión entre los trabajadores para el mantenimiento de los derechos laborales cada vez más mermados por la exigencia de mayores beneficios por parte de los empresarios.

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