LA CRISIS DEL ESTADO

La película LEVIATÁN del director ruso Andrey Zvyagintsev ganó el premio al Mejor Guión en el pasado Festival de Cannes. Un merecido galardón para una historia que parte de la idea del filósofo inglés Thomas Hobbes que en el estado de naturaleza existe una guerra de todos contra todos por la supervivencia. Entonces se hace necesario una renuncia de la libertad en favor de una autoridad representada en el Estado a través de un pacto. Este procura el bien de los súbditos y es el origen de la organización social. Sin embargo el problema surge cuando la autoridad política y el propio Estado no respetan las leyes que deben aplicar y se convierten en organismos despiadados en favor de intereses personales o de organizaciones de poder.

La película cuenta cómo el alcalde de una ciudad costera al norte de Rusia quiere expropiar la casa y el terreno circundante junto con el taller de mecánica de Kolia, el protagonista, por una ridícula suma de dinero. Este le hace frente recurriendo a la justicia que está controlada por el regidor. Para ello también se vale de la ayuda de un abogado amigo suyo que le amenaza al alcalde con rebelar su comportamiento criminal. Cuando tiene conseguida una suma de varios millones de rublos, el alcalde le secuestra y le obliga a huir a Moscú.

El relato principal se interrelaciona con el de las circunstancias familiares del protagonista, que vive con su segunda mujer y el hijo adolescente que había tenido con la primera. Un relato centrado en la infidelidad de la joven esposa, Lylia con el amigo del marido que viene a ayudarles. La casi inevitable expropiación de la casa, la difícil convivencia con el marido y el hijastro que le rechaza, le llevará al suicidio en unos abruptos acantilados frente al mar. 

Este hecho será aprovechado por el alcalde, haciéndose valer de la corrupción de la justicia,  para acusar a Kolia de asesinato. Por un lado logra la venganza y por otro, desparece ya cualquier impedimento para acometer la expropiación. La historia termina con la destrucción de la casa de éste y la inauguración del nuevo edificio que es una  flamante iglesia, sin duda la principal beneficiaria por la connivencia con el poder político de este derroche de injusticia, de perdida de la propiedad privada y de la libertad individual. Manifestación de un estado autoritario, no democrático, que no le importa emplear la violencia para satisfacer los intereses de una oligarquía.

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