ARCO 2015

La 34ª edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCO, se ha desarrollado en Madrid entre el 25 de febrero y el 1 de marzo. En los pabellones 7 y 9 de IFEMA se han reunido más de dos centenares de galería de arte y un cúmulo de actividades entorno al arte más reciente. La feria como su propio nombre indica es un mercado y está sujeto a las condiciones económicas que vive nuestro país y al interés de los coleccionistas que se dan cita. Los críticos parecen en esta edición unánimes. Se está produciendo una revitalización de la feria coincidente con un cambio de tendencia económica general al alza. Aunque no se ha llegado a los niveles que precedieron a la crisis, se están revitalizando las compras de los diferentes sectores interesados en el arte.


Sólo alguna de las grandes instituciones museísticas estatales sigue adquiriendo obras, sin embargo, diferentes categorías de coleccionistas privados, están intesificando su interés a la par que la feria se adapta mejor a sus necesidades. La elevada competencia mundial ha restado importancia  a ARCO. Se desearía que viniesen con sus respectivos artistas ciertas galerías que se dirigen a otras citas internacionales. De todas las maneras, Madrid mantiene el atractivo por la oferta cultural que lleva asociada y la proyección hacia Latinoamérica. Este año especialmente dedicada a Colombia, de la cual han llegado un grupo de galerías localizadas en el pabellón 9. Igualmente las instituciones culturales de la capital han dedicado sus espacios a artistas de esta nacionalidad.


La mayoría de la galerías de ARCO se organizan en el llamado Programa General. Otras agrupaciones son las denominadas, Solo Proyects, Opening, Solo Objects, y Arcocolombia. Una oferta completa para el visitante y el comprador. Un conjunto repleto de artistas que podían llamarse clásicos dentro del gusto contemporáneo, hasta los más recientes. En diferentes manifestaciones: pintura, escultura, grabado, dibujo, fotografía y vídeo. Las tres primeras las más abundantes.


Una de las corrientes del arte contemporáneo es la que abrió Marcel Duchamp con el famoso urinario al que él consideró obra de arte, tras manipularle. A partir de ese momento el concepto de lo que es arte y de lo que no es, está en permanente reflexión. La feria con las obras expuestas preferentemente esculturas ha vuelto a sacar el mismo debate que ha transcendido a lo medios. Un vaso simple lleno de agua se vendía por varios miles de euros; una simple americana colgada de un palo apoyado en la pared; una serie de bragas rojas en forma de mandala; tres simples muletas, y una escultura con cubos y cepillos, se encuentran en la línea del artista dadaista.


Los jóvenes artistas tratan de hacerse un hueco en el mercado y la feria madrileña que ha reunido un conjunto numeroso de expertos, curadores y directores de instituciones culturales, resulta una gran oportunidad. Los grandes nombres, sobre todo españoles, han vuelto a estar presentes: Picasso, Miró, Tapies, Dubuffet, Blanchard, Wharhol..., Una amplia oferta de nombres más recientes con una posición ya consolidada. Tres periódicos generalistas han dado su apoyo un año más a la feria: El País, El Mundo y ABC. Las revistas especializadas más famosas y las más desconocidas, bajo la denominación, As tables are shelves, han tenido su espacio. Finalmente el ocio más selecto, la restauración y para los más jóvenes, el Arco Kids.

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