ADOLESCENCIA EN EL EXTRARRADIO

Las condiciones de vida en el extrarradio de las ciudades son  especialmente duras para los niños y adolescentes. Sufren la penuria económica de las familias y la falta de servicios y oportunidades. El aprendizaje y el estudio les supone un enorme esfuerzo debido a los obstáculos que tienen que superar. Están abocados la mayoría de las veces al fracaso escolar. Se impone pasar el tiempo libre y obtener los objetos y el dinero que los jóvenes de las clases altas disfrutan de la peor manera. Sufren la violencia a diferentes niveles. En el entorno familiar ejercida por los padres, la mayoría despreocupados de los hijos, o por los  hermanos. En el barrio marginal fruto del enfrentamiento con otros jóvenes que tratan de sobrevivir. 


Este mundo de jóvenes y niños marginados que viven en un espacio urbano violento lo trata de forma extraordinaria la película GIRLHOOD (Bande de filles), escrita y dirigida por la realizadora francesa, Céline Sciamma, que se centra en los acontecimientos de la vida de Marieme, una muchacha negra, que vive en la banlieue de París. Una chica que fracasa  en los estudios con un entorno familiar difícil al convivir con una madre que trabaja todo el día limpiando en el centro de la ciudad y un hermano que se sobrepasa con ella. Además asume obligaciones de madre al tener que cuidar de otras dos hermanas menores. Decide entonces meterse en una pequeña banda de chicas que se dedican a extorsionar y al hurto.


La imagen de estudiante de instituto cambia a la de joven que en pandilla se divierte o se enfrenta violentamente a otras chicas. Por otro lado muestra el componente humano que el entorno social le permite. Una relación afectiva con un chico. La necesidad de libertad frente a cualquier atadura. Ni estudia, ni trabaja, hasta que es captada por un distribuidor de drogas. De esta manera, huye del barrio, de la relación con el chico que le ha dado mala fama, de la violencia que ejerce su hermano mayor sobre ella. Logra vivir independiente con otros jóvenes que venden droga, hasta que este mundo, le quiere hacer ser de diferente manera a lo que es ella, sin la libertad personal necesaria,  y huye.


Entonces se encuentra con el momento de tomar una decisión. La de volver con la familia a la antigua vida del barrio marginal o seguir su camino de libertad individual. Este es el final de la película. La decisión última del personaje queda en el aire, pero para el espectador queda claro que Marieme apuesta por ella misma, por encontrar la felicidad sin las ataduras de la familia ni de las duras condiciones sociales del lugar donde ha nacido. La película descubre, por tanto, un retrato conjunto de las duras condiciones de los adolescentes no privilegiados desde una perspectiva femenina muy realista, con una cuidada utilización del lenguaje cinematográfico.

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