EN DEFENSA PROPIA

Etiopía ha experimentado la evolución entre una sociedad tradicional de carácter rural y otra urbana moderna, de regirse por la ley de la costumbre a configurar un estado de derecho con leyes escritas democráticas. Esto se ha visto especialmente en lo que se refiere a los derechos de la mujer. Si en el ámbito rural le otorgaba un papel inferior respecto al hombre, dependiente de la voluntad del padre y del futuro marido para casarse, una sociedad moderna con igualdad de derechos, respeta la libertad individual de la mujer en todo lo que concierne a formar una familia y tener hijos o no.


La película etiope, DIFRET, escrita y dirigida por Zeresenay Mehari, muestra tal evolución a partir del caso dramático de la niña de 14 años, Hirut Assefa, que fue raptada y violada en 1996 por el que pretendía ser su marido, siguiendo la tradición rural del telefa, el matrimonio por rapto, por el cual si un hombre se fijaba en una mujer para casarse y no consentía ésta o la familia, podía secuestrarla. Una ley de 1957 castigaba con tres años de cárcel este procedimiento, pero si se casaba, quedaba libre de cargos. Esta costumbre llevaba asociada la violación, y a raíz del caso Hirut, se incrementó las penas de cárcel, aunque en muchas situaciones no se presenta denuncia.


En el caso de Hirut Asefa, la protagonista logró huir después de ser raptada y violada. Cuando iba a ser otra vez retenida, mató de un tiro al agresor. En este momento empezó la lucha para lograr su absolución llevada a cabo por una asociación de mujeres que defendían sus derechos. Llevó su defensa la abogada, Meaza Ashenafi, otra de las protagonistas de la película, que llegó incluso a denunciar al ministro de justicia. El estado etiope hizo lo correcto. En vez de condenar a la joven por asesinato, la declaró inocente por actuar en legítima defensa. Se puso de parte de quien era verdaderamente la víctima. Una más del colectivo que es obligada a casarse a la fuerza antes de cumplir los 15 años.


La película muestra la necesidad de que las costumbres sociales se rigan por leyes democráticas que respeten la igualdad entre el hombre y la mujer. Los derechos y las libertades individuales. También presenta dos modelos de mujeres que están presentes en Etiopía, el representado por la mujer entregada al matrimonio, a veces forzado, sin estudios, y el de la abogada Meaza Ashenafi, una mujer independiente, preparada con estudios universitarios, que lucha contra la injusticia, y que decide con libertad.

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