LA PINTURA DE RAOUL DUFY

Plataforma marítima del Casino Marie-Christine, Sainte-Adresse, 1906
El Museo Thyssen de Madrid organiza una retrospectiva sobre el pintor francés Raoul Dufy (1877-1953), que reúne 93 obras entre óleos, dibujos, grabados, cerámicas, textiles y acuarelas. Pretende mostrar la originalidad de su estilo, tradicionalmente encuadrado dentro del Fauvismo, aunque fue solamente una parte dentro de la evolución y búsqueda constante de nuevas soluciones plásticas. La exposición también se centra en mostrar la parte más introspectiva y reflexiva de su obra, frente a la más conocida de carácter hedonista.

Retrato del artista, 1898
El visitante desde el inicio de la muestra hace un recorrido cronológico por la obra del pintor, organizadas en cuatro secciones: Del Impresionismo al Fauvismo; Periodo Constructivo; Decoraciones; y La luz de los colores. El artista se formó en la estela del Impresionismo en cuanto a motivo y técnica, que no tardó en dejar atrás en favor de una síntesis decorativa, alejada de la realidad. Se centra en un color brillante y arbitrario que capta imágenes de la playa Sainte-Adresse o las calles de El Havre en la fiesta del 14 de julio, creando un mundo de las cosas que no se ven.

El campo de trigo, 1929
Paul Cézanne murió en 1906 y las exposiciónes y homenajes que se le dedicaron influyeron de manera decisiva en Dufy, que ganó seguridad como pintor. El llamado Periodo Constructivo se extendió entre 1908 y 1915. La influencia del pintor de Aix se manifiesta en la geometrización de las formas, en un cromatismo restringido y en el empleo de la pincelada constructiva. Así la observamos en parte de la serie de pinturas realizadas en Martigues o los paisajes y árboles de L´Estaque, cerca de Marsella. Sin embargo, Dufy no continuó por esta línea y recuperó parte del cromatismo fauve, además de abrirse a otras tradiciones artísticas.

La gran bañista, 1914
Por estas fechas empezaría a experimentar con el grabado en madera, la xilografía que le propiciaría el encargo de ilustrar el Bestiario o Cortejo de Orfeo del poeta Guillaume Apollinaire (1910-1911). La experiencia en el grabado se prolongó con el diseño de tejidos. Desde 1924 se interesó también por la cerámica en colaboración con Josep Llorens Artigas. Una colaboración que llegaría hasta la Segunda Guerra Mundial. Decora jarrones y azulejos con formas de bañistas, animales y conchas.

Naturaleza muerta con violín. Homenaje a Bach, 1952
Dufy llega a la madurez artística en la década de los 20. Las anotaciones conservadas nos permiten entender las claves de su estilo. La primera de ellas se puede denominar el color-luz, una luminosidad abstracta que proporciona a los cuadros, basada en los propios colores y su relación entre sí. El propio color como generador de luz. La realidad resultante no es una reproducción literal de lo observado, sino una visión interiorizada de la misma. Los diversos motivos sólo adquieren independencia en función de su relación cromática con el tono dominante y las franjas de color sugieren espacialidad. También en sus obras de madurez predominan las vistas elevadas y la fusión de presente y pasado ideal.  

Sainte-Adresse, el cargero negro, 1951
Finalmente, su pintura se hace más intimista a partir de 1937 con el agravamiento de su enfermedad que le obligaba a estar dentro de su estudio. El color negro alcanza un mayor protagonismo en los cuadros tardíos, especialmente en dos obras, Sainte-Adresse, el cargero negro de 1951 y Corrida de toros, 1949. Un color explicado según su propia teoría como la máxima luminosidad. La luz abrasa el lienzo y ciega la visión del espectador. Por otro lado, un presentimiento de su muerte cercana.

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