FAMILIA CRIMINAL


Durante la dictadura argentina entre 1976 y 1983 hubo una guerra sucia contra los opositores que fueron secuestrados, torturados y hechos desaparecer. La democracia se restauró con el presidente Raul Alfonsín e intentó poner un punto y final al horror de los años pasados con el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas. La película EL CLAN, dirigida y escrita por Pablo Trapero, se inicia con la presentación de aquél documento que fue llevado a cabo por el escritor Ernesto Sábato. Sin embargo, nos quiere mostrar que tal vez el régimen cambiase pero las prácticas de los miembros de la dictadura tardaron en llegar, como lo fue aplicar la justicia por aquellos crímenes.


La dictadura instauró una red desde las altas esferas hasta los pequeños funcionarios para destruir cualquier oposición. En ella formó parte, la familia Puccio, al frente de la cual se encontraba Arquímedes, el padre, miembro de los servicios secretos, que cuando llega la democracia, junto a unos antiguos compañeros se encarga de seguir secuestrando y asesinando, para obtener dinero. Su objetivo son las familias ricas y los rescates sirven para que su propia familia, los colaboradores y quizá también quienes les protegen, tengan un nivel de vida óptimo. En la película sólo se cuentan los casos en los que Arquímedes organizó el secuestro. Seguramente hubo otros en los que vigilaba a los realizado por otros.


En esta actividad colaboraron sus dos hijos, uno de los cuales fue un famoso jugador de rugby que se codeaba con los vástagos de la clase más pudiente de Buenos Aires. El resto de la familia, la mujer, maestra de profesión, dos hijas y un chico, fueron cómplices en mayor o menor medida de las actividades del padre. El caso se refiere a un hecho real que sucedió entre 1982 y 1985,  cuando la policía les detuvo y liberó a una mujer mayor que tenían secuestrada. También porque aquellos militares que les protegían lo dejaron de hacer ante el cariz que habían tomado sus actividades.


Por una parte, hemos apuntado que el paso de una dictadura a una democracia no es tan rápido como pudiera pensarse, cuando los integrantes de la primera siguen activos en la segunda. Hacer justicia de los crímenes pasados, incluso mantener la memoria de dichas atrocidades, resulta un difícil empeño, como se ha vista en casos similares durante el siglo XX. La película se centra en esta idea. Igualmente, se ha dicho en mostrar el famoso concepto de la banalidad del mal que habló Hannah Harendt. La vida cotidiana normal  junto a las actividad criminal inserta en la sociedad. 


De todas las maneras, el protagonista fue castigado con una larga condena, junto a los hijos. Murió muy anciano y nunca admitió los hechos por los que le acusaban. Tuvo la oportunidad de librar a la familia de la ruina y de la cárcel pero no lo hizo. La estructura de la película destaca por el empleo del flashback, desde el momento de la detención hasta el supuesto comienzo de los hechos, y de esta hasta el encarcelamiento de los mismos, por el cual recibió el León de Plata al Mejor Director en el Festival de Venecia.

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