DEL DIVISIONISMO AL FUTURISMO

Giovanni Segantini, Traje grisón, 1887
La Fundación Mapfre de Madrid organiza una interesante exposición con el sugerente título, DEL DIVISIONISMO AL FUTURISMO. El arte italiano hacia la modernidad, protagonizado por 78 obras maestras de pintura y una serie de documentos que nos ayudan a comprender el periodo de la historia del arte del país transalpino entre 1891 y 1914, principalmente. Supone entender una evolución estilística del arte tradicional hacia la vanguardia. El primer hito fue denominado divisionismo, un tipo de pintura que llegó hasta los años veinte del pasado siglo. Arrancó en la exposición trienal organizada por la Academia de Bellas Artes de Brera en Milán la primera fecha, y lo integraron, aunque fuera de manera individual, no formando un grupo constituído, Emilio Longoni, Angelo Morbelli, Gaetano Previati y Giovanni Segantini.

Emilio Longoni, Ghiacciaio, 1905

La revolución pictórica del divisionismo se basaba en las investigaciones científicas sobre la luz y el color que se estaban difundiendo en Europa, que separaba los tonos de luz y color para para expresar lo que quería representar el artista. Entendido como un medio, no como un fin en si mismo, lo que le separaba del famoso movimiento francés, el Puntillismo de Georges Seurat. El difusor de esas investigaciones en Italia, así como catalizador de la nueva manera de pintar fue el también artista, crítico y marchante, Vittore Grubicy de Dragon. El pintor divisionista se aleja de la realidad visible para representar las emociones del pintor y evocar las cuestiones más profundas que afectan al ser humano. De todas las maneras la naturaleza fue el escenario ideal para sus obras como aquellos propios de las clases más desfavorecidas, afectadas por el desarrollo industrial y urbano.
Umberto Boccioni, Desnudo de espaldas. Contraluz, 1909
El divisionismo tuvo una vertiente simbolista, siguiendo la tendencia que desde finales del siglo XIX, se extendió por toda Europa. Por otra parte, la significativa ruptura de ese estilo, sentará las bases del primer movimiento de vanguardia del siglo XX, también propiamente italiano, llamado futurismo. El poeta Filippo Tommaso Marinetti puso su fundamento con la publicación en el año 1909 del primer manifiesto en el periódico parisino Le Figaro. Lo llegaron a formar, Umberto Boccioni, Gido Severini, Carlo Carra, Luigi Russolo y Giacomo Balla como mentor del grupo. Todos ellos partieron de la técnica divisionista para lograr su propia forma de pintar, inspirada en una nueva estética, la de la captación del dinamismo de la sociedad moderna industrial originado por las máquinas construidas por el ser humano.

Giacomo Balla, Compenetración iridiscente nº 4, 1912-13

Surge una nueva forma de entender la belleza, la que representa el movimiento, lleno de fuerza y velocidad. Como tal grupo de vanguardia, no sólo pretendía renovar el arte, sino la vida misma. En palabras de Marinetti: {...}un automóvil rugiente, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia. Tal ímpetu transformador del futurismo con sus distintas experimentaciones, establecería los caminos hacia la ruptura del espacio tal y como lo perciben nuestros ojos, y sentarían las bases de la abstracción.

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