LOS REFUGIADOS DE 1940

Hoy Europa está sufriendo la llamada crisis de los refugiados. La sangrienta guerra de Siria y los conflictos que causa el terrorismo en Asia y África, ha provocado que numerosas familias abandonen sus países de origen para llegar a una nueva tierra de asilo. Sin embargo, existen numerosos inconvenientes. En el camino hay otros países donde poder establecerse, pero las condiciones son penosas. Igualmente, las poblaciones a donde van a vivir les rechazan. Además, los viajes son largos y peligrosos si hay que cruzar el mar. Las imágenes de su sufrimiento entran diariamente en los hogares de todo el mundo. Hubo un tiempo en el que la guerra se localizó en el Viejo Continente, y las gentes se desplazaron para huir de la violencia bélica.


Esto lo cuenta la película, MAYO DE 1940, dirigida por el francés, Christian Carion, referido a los franceses, que abandonaron sus hogares del norte del país para dirigirse al sur, y así evitar el avance de las tropas alemanas en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Fue una consigna del gobierno de aquella época que tenía el precedente de lo que ocurrió en 1914. En 1940 millones de personas se embarcaron con lo poco que tenían hacia un nuevo destino, pero la guerra se desarrollaba más rápido que las gentes a pie o en antiguos vehículos. Las tropas francesas junto con las inglesas intentaron parar a los alemanes en vano. Las divisiones acorazadas germanas superaron cualquier oposición e hicieron fracasar en muchos casos la huida.


La película se centra en un grupo de vecinos de un pequeño pueblo al norte de Francia, junto a un padre y un hijo, que residían allí por la persecución nazi. El argumento de la película es sencillo. Los vecinos del pueblo deciden abandonar sus hogares para ir a la costa. La maestra se lleva al hijo del opositor alemán, que había sido encarcelado en la ciudad de Arras. La cercanía de las tropas germanas provoca el caos y la liberación de las cárceles mientras los ingleses se retiran a Dunquerque. El padre iniciará, entonces, una intensa búsqueda de su hijo junto a un oficial escocés que intenta volver a Inglaterra. Habrá por tanto, dos relatos paralelos, por un lado, el protagonizado por los vecinos del pueblo junto con el niño, que son testigos de los horrores de la invasión, y por otro, el del padre junto al soldado, que tratan de sortear la represión de los alemanes.


La película sitúa su objetivo en el sufrimiento de la población civil, en los sentimientos y pesares de una población que padece los ametrallamientos y las bombas. En la necesaria solidaridad que deben tener las personas para poder sobrevivir en medio del caos y la violencia. Aparece resaltado el valor de la vida frente a la injusticia de la muerte, de la condición humana al margen de pertenecer a un bando u a otro. Los niños y jóvenes franceses mueren de manera violenta, pero también los soldados germanos, un poco más mayores. Sólo les separa una frontera y un idioma, aunque en el fondo la igualdad que confiere los sentimientos humanos le une y supera a la ideología irracional que motiva a los causantes de la tragedia.

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