SOBRE EL TRASTORNO ALIMENTARIO

Los trastornos alimentarios son comunes en las muchachas adolescentes que no resisten la presión de los estándares de belleza que imponen los medios de comunicación. Dejan de estar satisfechas consigo mismas cuando observan su propio cuerpo y pueden llegar a perder el sentido de la realidad. De tal manera que no perciben cuando se miran al espejo el aspecto real de lo que ven, sino otra,  producto del trastorno mental que hace rechazar una alimentación normal, en favor de una masa corporal que ellas han dejado de ver. Este es el caso de las jóvenes que sufren anorexia, convertidas en auténticos esqueletos vivientes, cuando ellas lo único que deseaban era parecer saludables y atractivas.


La película, MI "PERFECTA" HERMANA (Min lilla syster), escrita y dirigida por Sanna Lenken, cuenta los efectos devastadores de la anorexia en una jóven adolescente y en su entorno, principalmente en su hermana pequeña. De hecho, ésta es la auténtica protagonista de la película, por cuanto es la que descubre el problema de su hermana, Katja, deportista que practica el patinaje artístico, pero que enferma por la presión obsesiva de mantenerse en forma y vigilar su alimentación. Stella, es todavía una niña, envidia a su hermana por el éxito deportivo que tiene y por el aspecto físico atlético. Hasta el punto que llega a practicar el mismo deporte y a enamorarse de su entrenador.


La convivencia entre las dos hermanas hace que un problema oculto salga a la luz. Katja le dice que no diga nada a sus padres, porque sino les cuenta su amor excesivo por el entrenador. Sin embargo, el deterioro físico y mental de la primera provoca que Stella, ante el riego grave que sufre la hermana, lo cuente primero en el colegio, y luego a los padres. Antes padece en silencio la angustia de verla enferma y tener que mentir, realidad que tendrán que enfrentar los progenitores primero en solitario, luego, ingresando a la hija en un hospital. De esta manera termina esta sencilla, pero interesante historia, vista con una mirada llena de sensibilidad y respeto, que no se sitúa en el protagonismo de la que sufre el trastorno, que sería lo más fácil, sino en la persona cercana, más inmadura todavía, que va descubriendo hasta donde llega el problema de querer tener un aspecto físico distinto al que te ha dado la naturaleza.

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