INTRIGA Y CORRUPCIÓN


Desde hace unos años el público está acostumbrado a que salgan a la luz, casi a diario un nuevo caso de corrupción política, que han estado relacionados con la burbuja inmobiliaria, una subida de precios de las viviendas y la especulación con los terrenos, a veces convertidos en urbanizables para ganar dinero. Fue la principal fuente de financiación de los ayuntamientos y de la corrupción. Lo mismo se puede decir de las contrataciones por parte de las administaraciones públicas en las que se ha producido pagos en forma de comisiones y tráfico de influencias. La corrupción también se localizó en las subvenciones sin control, algunas a organizaciones caritativas. Las distintas tramas organizadas para obtener dinero ilícito han afectado a los numerosos miembros de partidos y cargos públicos.


Hoy la gente ha dejado de contar el número de casos que salen en los medios de comunicación con gran indignación. La justicia en nuestro país es lenta pero al final llega a investigar y procesar a los políticos, los más relevantes, implicados en la corrupción que desangran las finanzas estatales, cuando la sociedad sufre numerosos recortes en los servicios públicos porque no hay recursos. La historia de estos hechos todavía no esta escrita porque es muy reciente, sin embargo, en la década de los noventa, se descubrió uno de los casos que afectaba a las altas esferas del Estado. Fue el caso Roldán, relacionado a su vez con otro, el de Paesa. Esto nos lo cuenta echando la vista al pasado, la película, EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS, del director, Alberto Rodríguez, a partir de un guión, basado en un libro con el mismo título del periodista, Manuel Cerdán.


La película resultante es una ficción basada en hechos reales. No se sabrá nunca la verdad, pero lo que es cierto es que engancha al espectador con unos sucesos que afectaron al entonces director general de la Guardia Civil, que había sustraído de los Fondos Reservados, unos mil quinientos millones de pesetas. Luís Roldán se los había llevado a una cuenta en Suiza para llevar un nivel de vida muy superior a que le proporcionaba el cargo. Lo malo fue que confió su suerte al exagente secreto Francisco Paesa, que le mantuvo oculto en una casa clandestina en París mientras lo estaban buscando en medio mundo, vivo o muerto. Este personaje, el verdadero protagonista de la narración, hizo todo lo posible para engañarle y quedarse tal suma de dinero que todavía no ha aparecido.


Luís Roldán fue entregado por la policía de Laos, hecho que en la película se muestra como un engaño realizado por Paesa para hacerle creer que como no había extradición con España, sería juzgado por unos delitos menores. Sin embargo, fue condenado por todos y pasó en la cárcel quince años de condena efectiva. La justicia española perdió el rastro de Francisco Paesa, hasta el punto que se le dio por muerto, aunque siempre permaneció la opinión de ser una de sus tretas para vivir sin ser molestado por sus responsabilidades penales y disfrutar de los cuantiosos fondos obtenidos de la corrupción y del dinero negro al margen de Hacienda.

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