VERSIONES DE LA REALIDAD


La película, CONTRATIEMPO, escrita y dirigida por Oriol Paulo, se puede clasificar como un thriller, una intriga sobre un asesinato de uno de los protagonistas. El espectador, como suele suceder en este género de obras, se ve sometido a los distintos cambios de la historia hasta llegar al final en el que todo aparece claro. Según sea bueno el relato nos enganchará más o menos, incitándonos a descubrir la verdad. Podría suceder que el transcurso de los hechos engañase al espectador, y lo que pudiese ser una interpretación correcta, fuese falsa. De esta manera, la intriga se basaría en una narración engañosa que se desvía de la verdad hasta llegar al punto auténtico de la historia. Así se pone de manifiesto en esta película, que trata cómo el protagonista, un empresario de éxito, cuenta los hechos del asesinato de su amante a una preparadora de testigos con el problema de que no dice la verdad.


Adrián Doria (Mario Casas), es acusado del asesinato de una fotógrafa (Bárbara Lennie) con la que tiene una relación oculta porque ambos están casados. Ha estado en la cárcel, pero ahora espera la celebración del juicio. La noche antes del mismo recibe a Virginia Goodman (Ana Wagener), preparadora de testigos contratada por su abogado. Todos los hechos le inculpan del asesinato que se produjo en una habitación de hotel porque él estaba en ese momento en ella. La preparadora le fuerza una y otra vez a contar lo que pasó desde los destalles más pequeños. Todo comenzó cuando la pareja viajaba por el Pirineo de regreso a sus respectivas casas. 


En ese momento tuvieron un accidente de tráfico en el que un joven que conducía el coche contrario acaba mal herido. Para no ser descubiertos, tratan de ocultar el cadáver, Adrián se lo lleva a un lago en el maletero del coche siniestrado y lo sumerge, y Laura, la fotógrafa, trata de llamar a la grúa para arreglar su coche averiado. Mientras tanto, es remolcado por un vecino que vivía por el lugar, un antiguo mecánico, que le arreglará el vehículo, con el que recogerá a su amante para regresar. La existencia de un testigo en el momento del accidente les llenará de angustia a ser descubiertos. También, las investigaciones del padre del joven accidentado, que relaciona a Laura con el accidente y la propia policía, que investiga la desparición del mismo.


Estas circunstancias propiciaron el encuentro en el hotel de montaña y el asesinato de Laura. El protagonista se prepara para el juicio pero le cuesta decir la verdad. En la habitación del hotel cambiará su versión de los hechos. En un principio deja gran parte de la responsabilidad de la ocultación del accidente a ella, y luego, que el asesinato fue producto del ataque de una tercera persona. Según transcurre la conversación,  que trae en flash back todos lo sucedido, otra perspectiva surge nueva, que culpabiliza a Adrian del desenlace de los acontecimientos y de la muerte de las dos personas. De mostarle en pleno éxito empresarial, a ser un vulgar asesino. Ni su poder económico, ni sus contactos, le evitarán ya eludir sus responsabilidades.

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