FRENTE AL PASADO


Una tragedia personal puede perdurar en la mente de un ser humano si no la supera. Condiciona su psicología y su vida en general, especialmente en relación con los demás. En la medida que fue responsable directo o indirecto, el sentimiento de culpabilidad aflora y amarga su existencia. Esto le sucede al protagonista de la película, MANCHESTER FRENTE AL MAR, escrita y dirigida por Kenneth Lonergan. Lee Chandler (Casey Affleck), que así se llama, tiene que afrontar convertirse en administrador de los bienes de su hermano y tutor de su hijo adolescente. Al dolor de la muerte de una persona de su propia familia, se une el que le produce recordar su pasado en el pueblo donde nació.


Lee lleva una vida solitaria encargado del mantenimiento de edificios. De repente recibe la llamada del hospital donde ha sido ingresado su hermano grave. Padecía  una enfermedad degenerativa del corazón y en cualquier momento podía sufrir un ataque definitivo. En ese momento tiene que trasladarse de Boston donde vive a Manchester, la ciudad donde nació. Su hermano, sin consultarle, le ha convertido en administrador de sus bienes y tutor de su único hijo. Lo más difícil es llevar esta labor sobre un joven que todavía no tiene una vida independiente, pero que necesita una determinada libertad para relacionarse con sus amigos y novias.


A Lee le cuesta adaptarse a su pueblo de nacimiento. Lo que más le afecta son los recuerdos que tiene de su vida anterior, cuando vivía con su propia familia y dos hijas, y salía a navegar con su hermano ahora fallecido y su sobrino. Hay por tanto dos historias paralelas. La primera se refiere a cómo afronta la responsabilidad de tutor en Machester junto a su sobrino. De manera negativa pues se relaciona de forma ruda con la gente. La razón se encuentra en los recuerdos de su pasado. Aquella tragedia que condiciona el presente y le hace comportarse de una manera violenta. Es la segunda historia, verdaderamente trágica, en la que el protagonista tuvo una cierta responsabilidad. Sus dos hijas murieron en el incendio de su casa mientras dormían.


Lee aquella noche había estado con sus amigos en el sótano hasta la madrugada. Luego encendió la chimenea, pero no puso la tapa, y un tronco rodó al interior del salón, provocando un incendio. La mujer pudo ser rescatada por los bomberos, pero no sus dos hijas. El estaba afectado por el alcohol que había tomado y no se dió cuenta de lo que hizo. Había salido a una tienda próxima y cuando volvió de comprar aquella noche descubrió la tragedia que no le dejará vivir. Al encontrarse con aquel entorno, volverá a revivir aquellos hechos. Descubre cómo han cambiado las cosas desde el pasado. Su exmujer se ha vuelto a casar y tiene un nuevo hijo, pero sigue enamorado de él. Sin embargo, decide volver a Boston para seguir trabajando porque no ha superado todo aquello.


La película, por tanto, disecciona los sentimientos de los protagonistas después de las trágicas experiencias que vivieron, especialmente de Lee Chandler. Sin embargo, él y los demas personajes pueden superar sus contradicciones, porque la vida merece la pena ser vivida al tener buenos momentos de amor y ocio con la familia y los amigos. Todos estos acontecimientos agridulces que nos proporciona la existencia, los muestra el director, con un estilo sobrio y lírico ayudado por una atractiva banda sonora que mezcla música clásica y actual.

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